Tras semanas marcadas por la inestabilidad y la salida de Domènec Torrent, Rayados de Monterrey recuperó su memoria competitiva con la llegada de Nicolás Sánchez al banquillo, y lo hizo de la forma más contundente posible: aplastando (4-0) al Querétaro en el debut del técnico interino.

La Pandilla, que venía arrastrando dos derrotas consecutivas y un ambiente cargado de dudas, encontró en Sergio Canales, Luca Orellano y "Tecatito" Corona las piezas que encendieron de nuevo la ilusión rumbo al Clásico Regio.

Con un respaldo absoluto desde la tribuna, Rayados saltó a la cancha como si algo dentro del vestidor hubiera despertado. Monterrey, consciente de su superioridad individual y colectiva, asumió el control del encuentro y generó las primeras aproximaciones que levantaron al público de sus asientos.

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Luca Orellano, en la recta final del primer tiempo, rompió la sequía con un auténtico riflazo al minuto 40 que estalló en el arco rival y desató el grito de la grada.

El complemento inició con la misma tónica: Rayados dueño del balón, del ritmo y de la narrativa del partido. Y el segundo tanto no tardó en caer. Orellano, el argentino filtró de inmediato para Sergio Canales, que aprovechó el espacio y la inercia del ataque para definir con un disparo cruzado al minuto 70.

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Cuando el Querétaro comenzaba a desmoronarse, llegó el momento mágico de la noche. Jesús "Tecatito" Corona encontró el ángulo perfecto para soltar un zapatazo seco desde el semicírculo. El balón pegó en el poste y se anidó en las redes al minuto 84.

Con un rival sin respuesta, desbordado y prácticamente entregado, Monterrey aún tendría tiempo para un golpe final. Orellano habilitó a "Tecatito", quien le regresó la pelota sin oposición, y el argentino firmó su doblete, sellando el (4-0) definitivo y una actuación que rozó la perfección.

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