Monterrey.— Esta ciudad entregará el último boleto a la Copa del Mundo 2026, aunque para conocer al rival de Iraq, Bolivia y Surinam se enfrentarán por el sueño de seguir con vida.
Los dos le escapan a la etiqueta de favorito, pero en sus jugadores se nota el compromiso.
Bolivia llega a este repechaje tras una eliminatoria en Conmebol irregular, donde fue fiel a su costumbre de hacerse fuerte como local y sufrir de visitante. Sin embargo, el último triunfo sobre Brasil ilusiona a todo el plantel.

“Son los partidos más importantes de nuestras vidas”, confesó Ramiro Vaca. El capitán, Luis Haquín, habla de este compromiso como “una oportunidad de oro” y Óscar Villegas, el entrenador, se acuerda de los niños y niñas en Bolivia que quieren ver a su representativo en el máximo escenario.
Por su parte, la selección de Surinam parte como el Caballo Negro listo para sorprender al mundo. Tras finalizar en segundo lugar del Grupo A en la Concacaf, con nueve puntos, llega al repechaje con la ilusión de clasificar por primera vez a una Copa del Mundo.
A diferencia de Bolivia, el plantel de los caribeños está repleto de futbolistas que militan en Ligas europeas, gracias a la influencia neerlandesa en el país.
La estrella del Leeds United, Jöel Piroe, confesó que “este es un sueño para todo el país, nunca pensamos estar tan cerca de jugar una Copa Mundial en la historia de Surinam”.
No hay margen de error para alguno de los dos combinados. Es el sueño mundialista.