Cancún.— A lo largo de 28 años en el tenis, el ortopedista y traumatólogo Salvador Chinchilla ha vivido toda clase de experiencias, desde “bonitas e increíbles” hasta “difíciles y oscuras”. Sin embargo, hay una en específico que lo marcó y considera como la anécdota “más bonita e importante”.
“Cuando Grigor Dimitrov fue campeón en Acapulco [2014], acabando la semifinal con Andy Murray, se desvaneció y fue un momento de estrés e incertidumbre. Pasamos muchas horas cuidándolo y, gracias a eso, surgió una amistad; esa es la parte bonita de lo complicado que fue sacarlo adelante”, reveló.
En entrevista con EL UNIVERSAL Deportes, el especialista rememoró con orgullo y satisfacción cómo el tenista búlgaro todavía recuerda aquel momento que vivió con él, a pesar de que han pasado 12 años.

“Ahora que lo vi en Acapulco, pensé que ya no se acordaría, porque no nos veíamos desde la pandemia, pero me vio y dejó de entrenar para saludarme, muy amablemente. Le dije que pensaba que ya no se acordaba de mí y me dijo ‘cómo no me voy a acordar, si me salvaste la vida’. Lo comento, porque para mí es algo muy especial y bonito, algo que me llevo del tenis”, compartió Chinchilla, con una gigantesca sonrisa de satisfacción.
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