Desde que David y Melissa Martínez Aceves eran apenas unos niños, en la casa era imposible separarlos. Crecieron compitiendo hombro a hombro en cualquier disciplina.
Sin planearlo, forjaron un recorrido deportivo paralelo que —con los años— adquirió una dimensión extraordinaria. Ese camino compartido los llevó a escribir una página inédita: Convertirse en la primera pareja de hermanos —hombre y mujer— en llegar a la UFC.
Un logro que no sólo refleja su talento, sino también la fuerza de una historia familiar marcada por la disciplina, la cercanía y el impulso mutuo.

Hoy, David lo reconoce con orgullo. En entrevista con EL UNIVERSAL Deportes, explica que gran parte de lo que vive en las carteleras principales nació gracias a la inspiración y el ejemplo de Melissa.
“Mi hermana ha sido mi compañera desde siempre. Recuerdo cuando nos tocaba pelear uno contra el otro. Mis papás eran nuestros entrenadores; jugábamos y lo hacían más ameno. Nos conocíamos tanto que lo volvíamos divertido. Ella me ha guiado en esta etapa dentro de la UFC. Le debo mucho”, mencionó, con mucha emoción.