La cuenta regresiva rumbo a la Copa del Mundo 2026 avanza y México enfrenta una oportunidad que trasciende lo deportivo. La justa no sólo traerá estadios llenos y reflectores internacionales, también se perfila como un catalizador para detonar la práctica del deporte en comunidades donde el futbol es más que un juego.
En ese contexto, toma forma el “Mundial Social”, un programa impulsado por el Gobierno de México y coordinado por la Conade, en colaboración con diversas dependencias federales, que busca ofrecer una experiencia completa. La iniciativa pretende que la fiebre por el certamen llegue a plazas públicas, canchas barriales y espacios comunitarios, con el deporte masivo como herramienta de inclusión y desarrollo.
La magnitud del proyecto supone un desafío clave para Rommel Pacheco, director de la Conade, quien —en entrevista con EL UNIVERSAL Deportes— detalló cómo estos torneos populares pueden convertirse en un eslabón estratégico entre el deporte social y el alto rendimiento, además de abrir la puerta para que el talento surgido en las comunidades encuentre un camino hacia el profesionalismo.
“La Copa del Mundo es una fiesta para México y no queremos que alguien se quede fuera. Hay 130 millones de mexicanos y tenemos que acercarles el futbol. Son seis copas, que incluyen a estudiantes, trabajadores, gente de colonias populares, adultos mayores y también personas con discapacidad. Queremos que sea un legado: Será la cantera más grande y se mantendrá por mucho tiempo. Por eso, lo estamos conectando con la FIFA y con clubes profesionales, para poder canalizar el talento”, mencionó el exclavadista.
Pacheco aseguró que se trabaja con instituciones estatales para contar con cuatro mil canchas en todo el país y no ocultó su pasión por la Selección Mexicana, a la que pidió respaldar de forma incondicional en el torneo.
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