En las últimas dos décadas, las Chivas han ganado únicamente dos títulos de Liga MX, cifra imperdonable para un equipo de su envergadura. Conquistar el torneo Clausura 2026 debe ser para el Rebaño Sagrado una obligación.
Después de Veljko Paunovic, técnico que llevó al Guadalajara a su última final, alcanzar la estabilidad en sus proyectos se había convertido en una misión casi imposible para el cuadro tapatío, hasta el arribo de Gabriel Milito.
Un torneo le bastó al argentino para hacer competir a los rojiblancos. Sin conocimiento del futbol mexicano, de sus jugadores y de los rivales, creció paulatinamente y dejó al equipo cerca de semifinales.

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Pero no es suficiente para las exigencias del Guadalajara, que, sin duda, deben responder a su grandeza cuanto antes. El Toluca, con su reciente bicampeonato, los ha alcanzado en campeonatos de Liga y coleccionar fracasos podría rezagarlos todavía más.
Esta tarde debutan frente al Pachuca en el estadio Akron y desde ya, tienen la misión de hacer pesar su casa y conectar con su afición. Con Ángel Sepúlveda y Brian Gutiérrez como dos refuerzos que ilusionan, el Rebaño deja atrás nombres como Javier Hernández o Alan Mozo, que se fueron sin pena ni gloria.
También contarán con el regreso de Ricardo Marín, delantero que dio de qué hablar con el Puebla y ahora buscará consolidarse en el Rebaño. No hay mañana para Chivas. Desde hoy tienen la obligación de responder a su grandeza.
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