En una industria donde la innovación suele medirse en pequeños cambios, Chanel decidió hacer lo contrario: eliminar casi todo. Las llamadas “taloneras” —presentadas en su colección Cruise 2026/27— han captado la atención global por una razón clara: no son exactamente zapatos.
Se trata de una estructura mínima que cubre únicamente el talón, sostenida por tiras al tobillo, dejando el resto del pie completamente expuesto.
Más que un accesorio funcional, la propuesta se posiciona como una declaración estética que cuestiona qué define realmente a un zapato en la moda contemporánea.

El diseño, concebido bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy, se aleja de cualquier silueta tradicional. No hay suela completa, no hay estructura clásica: solo un soporte en el talón que redefine la idea misma del calzado.
Esta pieza se presentó dentro de la colección Cruise, un espacio históricamente asociado a propuestas más experimentales y conceptuales dentro de las maisons.
La reacción no se hizo esperar. Mientras algunos especialistas destacan su carácter innovador, otros cuestionan su uso práctico en la vida cotidiana. Aun así, el consenso es claro: es un diseño que no busca ser neutro, sino provocar conversación.
En el contexto actual, donde el lujo busca diferenciarse a través de ideas más que de productos comerciales, propuestas como esta cobran sentido.
Chanel tiene una larga historia en redefinir el calzado —desde los icónicos zapatos bicolor hasta reinterpretaciones contemporáneas— y estas taloneras continúan esa narrativa desde un ángulo más radical.
Aquí, la función pasa a segundo plano. Lo central es el concepto: reducir el zapato a su mínima expresión y convertirlo en un objeto casi escultórico.
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La pregunta no es nueva en moda: ¿todo lo que vemos en pasarela está pensado para usarse? En este caso, las taloneras parecen situarse más cerca del territorio editorial que del comercial.
Sin embargo, históricamente, muchas de las ideas más extremas terminan traduciéndose en versiones más accesibles con el tiempo. Lo que sí es claro es que este diseño refleja un momento específico de la moda: uno donde los límites entre arte, objeto y prenda se diluyen.
Más allá de si se llevarán en la calle o no, las taloneras de Chanel cumplen su objetivo principal: generar una conversación global sobre el diseño, la funcionalidad y el futuro del calzado. Porque en 2026, la moda ya no solo se trata de lo que se usa. Se trata de lo que se cuestiona.
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