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¿Qué es el facelift? Cirugía que rejuvenece sin cambiar quien eres

Si estás buscando un procedimiento estético para rejuvenecer el rostro con resultados visibles, pero sin modificar tus facciones, esto te interesa

El facelift es un procedimiento quirúrgico diseñado para corregir la flacidez del rostro. Foto: Magnific
30/06/2026 |13:21Leslie Santana |
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Lejos de la imagen artificial que durante años estuvo asociada con el facelift o ritidectomía, las técnicas actuales buscan reposicionar los tejidos que han cambiado con el paso del tiempo sin modificar la esencia del .





Es así que durante años, hablar de un era imaginar un rostro excesivamente estirado y con rasgos poco naturales. Sin embargo, la cirugía facial ha evolucionado de manera importante y hoy el objetivo ya no es "jalar" la piel, sino devolverle al rostro la posición, el volumen y la firmeza que pierde de manera natural con el envejecimiento.

¿Qué es el facelift?

También conocido como estiramiento facial o lifting facial, el facelift es un procedimiento quirúrgico diseñado para corregir la flacidez del rostro y el cuello mediante el reposicionamiento de las estructuras profundas de la cara. A diferencia de lo que muchas personas creen, no consiste únicamente en retirar piel sobrante, explica el Dr. Alberto O’Farrill, cirujano plástico certificado de Zafir Medical Center.

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Alberto O’Farrill, cirujano plástico certificado. Foto: Magnific

Con el paso de los años, el organismo produce menos colágeno y elastina, dos proteínas responsables de mantener la firmeza de los tejidos. Al mismo tiempo, la grasa facial cambia de lugar y disminuye en algunas zonas, lo que provoca pérdida de volumen en los pómulos, aparición de surcos, líneas de expresión y una mandíbula menos definida.

Precisamente ahí radica la diferencia entre las técnicas modernas y las de hace décadas. El facelift actual trabaja sobre una capa profunda del rostro conocida como SMAS (Sistema Músculo Aponeurótico Superficial), una estructura que sostiene gran parte de los tejidos faciales. Al reposicionarla, es posible recuperar la armonía del rostro sin alterar las facciones ni generar un aspecto artificial, señala O’Farrill.

Después de recolocar estos tejidos, el cirujano elimina el exceso de piel que queda como consecuencia del reposicionamiento, logrando un resultado más fresco y natural.

Foto: Magnific

¿Quién es candidato para un facelift?

Debes saber que no existe un solo tipo de facelift, ya que la cirugía se adapta a las necesidades de cada paciente y a las zonas donde el envejecimiento es más evidente. Por ejemplo, en el tercio superior del rostro pueden realizarse procedimientos como el lifting de cejas o la blefaroplastia, cirugía que rejuvenece los párpados eliminando el exceso de piel y las bolsas de grasa.

Pero, cuando el problema se concentra en la parte media de la cara, el objetivo suele ser devolver volumen a los pómulos y suavizar el surco nasogeniano, esa línea que va desde la nariz hacia las comisuras de los labios.

En la parte inferior, el facelift ayuda a corregir la pérdida de definición de la mandíbula, las llamadas "jowls" o bolsas que aparecen a ambos lados del mentón, así como las líneas de marioneta.

El cuello también suele formar parte del procedimiento. La flacidez de la piel y del músculo platisma genera las conocidas bandas verticales que delatan el envejecimiento. Durante la cirugía, el especialista puede tensar este músculo para redefinir el contorno mandibular y mejorar el perfil cervical.

En muchos casos, además, se realiza una transferencia de grasa autóloga. Esto implica obtener una pequeña cantidad de grasa del propio paciente mediante liposucción, procesarla e infiltrarla en zonas como pómulos, labios, ojeras o surcos profundos para recuperar el volumen perdido. Al utilizar tejido del mismo organismo, también se aprovechan factores regenerativos presentes en la grasa.

Foto: Magnific

¿A partir de qué edad se recomienda un facelift?

El experto señal que no existe una edad universal para realizar un facelift, pues aunque tradicionalmente se asociaba con personas mayores de 60 años, hoy la indicación depende mucho más de la calidad de la piel, la genética, el grado de flacidez y, sobre todo, de la inconformidad del paciente con determinados cambios en su rostro.

“Hay personas que comienzan a notar pérdida de firmeza desde los 30 o 40 años, mientras que otras mantienen una buena estructura facial durante mucho más tiempo. Incluso existen variantes menos invasivas, como el llamado ‘ponytail facelift’, pensado para pacientes más jóvenes que buscan reposicionar discretamente los pómulos y mejorar el contorno facial mediante incisiones ocultas en el cuero cabelludo”, explica el experto.

Foto: Magnific

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¿Cómo es la cirugía y cuánto tarda la recuperación del facelift?

La duración del procedimiento depende de su complejidad, pues un mini lifting puede realizarse en aproximadamente tres horas, mientras que un facelift completo, que incluye rostro y cuello, puede extenderse entre cinco y seis horas.

La mayoría de las intervenciones se realizan bajo anestesia general, ya que permite mantener un mejor control de la vía aérea y de los signos vitales durante toda la cirugía. En cuanto a la recuperación, los primeros días suelen estar marcados por inflamación y moretones, una respuesta completamente esperada del organismo.

Los procedimientos menos invasivos requieren alrededor de dos semanas para retomar las actividades habituales, mientras que un lifting facial completo puede necesitar cerca de tres semanas.

Aunque desde el quirófano ya es posible apreciar cambios importantes, el resultado comienza a definirse conforme disminuye la inflamación. Alrededor de las tres semanas suele observarse entre 70 y 80% del resultado, mientras que la cicatrización completa puede prolongarse hasta un año.

¿Cuánto duran los resultados del facelift?

Antes de tomar una decisión, es importante que consideres que el facelift no detiene el envejecimiento, pero sí puede retrasar significativamente sus efectos. En términos generales, los resultados suelen mantenerse entre 10 y 15 años, dependiendo de factores como la genética, el estilo de vida, la calidad de la piel y los cuidados posteriores, dice O’Farrill.

Para prolongar el efecto del procedimiento, muchos especialistas recomiendan complementar con tratamientos que estimulen la producción de colágeno, radiofrecuencia, toxina botulínica, ácido hialurónico cuando esté indicado y una rutina constante de protección solar y cuidado de la piel.

Foto: Magnific

Más allá de la técnica quirúrgica, el éxito del facelift depende de una valoración individual, expectativas realistas y una buena comunicación entre médico y paciente. El objetivo no es cambiar un rostro, sino ayudar a que refleje una versión más descansada, armónica y natural de sí mismo.

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