Hay días en los que el maquillaje comienza impecable frente al espejo y, unas horas después, parece haberse convertido en una capa difícil de ignorar, la textura se hace más evidente, algunas zonas pierden naturalidad y ese acabado fresco que buscabas simplemente desaparece.
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Identificar estos errores también puede evitar que intentes corregir el resultado añadiendo todavía más maquillaje, una reacción que muchas veces termina intensificando aquello que querías disimular, reconocer qué está fallando te permitirá hacer ajustes más precisos y sacar mayor partido a tu rutina sin tener que comenzar desde cero.
- Saltarte la preparación de la piel: comenzar directamente con la base puede hacer que el maquillaje encuentre zonas secas o con textura donde adherirse
- Aplicar demasiada base de una sola vez: una capa gruesa no necesariamente consigue un mejor resultado
- Cubrir las ojeras con demasiado corrector: intentar ocultarlas añadiendo capa tras capa puede jugar en tu contra.
- Excederte con el polvo para sellar: aplicarlo sin medida puede absorber demasiado brillo del acabado.
- Retocar sobre el maquillaje: añadir más producto durante el día puede generar acumulaciones y hacer que el acabado luzca más pesado.
El efecto acartonado no siempre es culpa de tu base, algunos errores al maquillarte pueden transformar todo el resultado. Foto: Imagen generada con IA
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¿Cómo preparar la piel para evitar un maquillaje pesado?
La preparación tampoco tiene que convertirse en una rutina complicada o llena de productos, Maybelline recomienda enfocarse en algunos cuidados esenciales que ayudan a acondicionar el rostro antes de comenzar con el maquillaje, creando una mejor base para continuar con los siguientes pasos de tu rutina:
- Empieza con una buena limpieza: elimina impurezas, exceso de grasa y cualquier residuo que pueda permanecer sobre el rostro antes de continuar con los demás productos.
- Continúa con el tónico: elige una fórmula acorde con las necesidades de tu piel, ya sea que busques aportar hidratación, luminosidad o controlar el exceso de grasa.
- Dale hidratación a tu piel: aplica una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel y distribuye de manera uniforme, prestando atención a las zonas que tienden a sentirse más secas.
- No te saltes el protector solar: si vas a maquillarte durante el día, incorpora un protector solar después de la hidratación y antes de comenzar con los productos de maquillaje.
- Termina con el primer: utilízalo para atender necesidades específicas, como suavizar visualmente la textura, reducir la apariencia de los poros o controlar el brillo antes de aplicar la base.
Preparar tu piel antes de maquillarte es importante. Foto: Imagen generada con IA
¿En qué orden aplicar los productos para evitar un acabado pesado?
El orden también puede convertirse en un gran aliado cuando buscas que diferentes fórmulas convivan sobre el rostro sin competir entre ellas, seguir una secuencia permite construir el maquillaje de manera progresiva y saber en qué momento incorporar cada textura para mantener el resultado bajo control.
- Primer: comienza con una capa ligera y concéntralo principalmente en las zonas donde realmente necesites trabajar textura, poros o brillo.
- Base: continúa unificando el tono del rostro y construye la cobertura gradualmente en lugar de intentar conseguirla toda desde la primera aplicación.
- Corrector: úsalo después de la base para trabajar únicamente las zonas que todavía necesitan cobertura, como ojeras o pequeñas imperfecciones.
- Productos en crema: aplica rubor, bronceador o contorno en crema antes de sellar para que sus fórmulas puedan integrarse con mayor facilidad.
- Polvo: sella principalmente las áreas donde el maquillaje tiende a moverse o aparece mayor brillo, evitando cubrir automáticamente todo el rostro con una capa gruesa.
- Productos en polvo: una vez selladas las zonas necesarias, incorpora rubor, bronceador o contorno en polvo con aplicaciones ligeras y progresivas.
- Iluminador: añade los puntos de luz al final de los productos de tez, ajustando su intensidad según el acabado que quieras conseguir.
- Spray fijador: finaliza con una bruma ligera para fijar el maquillaje y ayudar a que las diferentes capas luzcan más integradas
Dominar el maquillaje también implica descubrir qué técnicas funcionan contigo y cuáles necesitan algunos ajustes, no tengas miedo de experimentar con herramientas, texturas y formas de aplicación hasta encontrar una rutina que te resulte sencilla, práctica y capaz de acompañar el resultado que quieres conseguir.
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