Danna debuta en la portada de Vogue con una editorial que confirma su transición hacia una imagen más depurada y alineada con los códigos actuales de la moda. La selección de looks privilegia la construcción, la proporción y el contraste entre volumen y ajuste, con piezas de firmas clave como Dior, Louis Vuitton, Sacai y Alaïa. El resultado es un guardarropa que oscila entre la sastrería estructurada, el dramatismo escultórico y el minimalismo técnico, elementos que hoy dominan las conversaciones de la industria.
El look de portada retoma los códigos clásicos de la maison: camisa negra de líneas limpias con moño estructurado al cuello y minifalda de corte preciso. La silueta enfatiza el torso y las piernas, creando un balance entre formalidad y modernidad. La construcción responde al ADN de Dior, donde la sastrería define la postura y la prenda actúa como marco del cuerpo, no como adorno. El resultado es una imagen pulida, con una estética que remite al uniforme reinterpretado desde la alta moda.
Louis Vuitton propone una silueta con énfasis en la estructura. El vestido se ajusta al torso y se expande hacia la parte inferior, generando volumen controlado. La pieza destaca por su construcción, donde las líneas definen la forma antes que el estampado o el ornamento. Este tipo de silueta responde a la tendencia actual de explorar el cuerpo como base para crear formas tridimensionales, un recurso frecuente en las colecciones contemporáneas de la firma.

Sacai mantiene su lenguaje híbrido con una pieza que combina elementos estructurados con zonas de mayor fluidez. La prenda construye una silueta dinámica que cambia según el movimiento. El guante de Alaïa introduce un elemento técnico que estiliza el brazo y añade continuidad visual. La combinación resalta el contraste entre texturas y refuerza la idea de styling como herramienta de construcción estética.
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El look compuesto por top y falda de Burberry apuesta por una silueta estructurada y pulida, donde el corte preciso y las líneas limpias resaltan la figura con elegancia contemporánea. La construcción de ambas piezas equilibra sobriedad y fuerza visual, reafirmando el ADN sofisticado de la casa británica. La bolsa de Victoria Beckham introduce un acento moderno y refinado, aportando contraste a través de su diseño minimalista y funcional.
Los zapatos de Aquazzura estilizan la postura y elevan el conjunto con su silueta femenina y depurada, mientras que las medias de Wolford crean una base uniforme que estiliza las piernas y aporta un acabado impecable.
La pieza de Harris Reed introduce un enfoque más expresivo a través del volumen y la construcción escultórica. La silueta amplifica la presencia visual mediante proporciones exageradas y una estructura que transforma la figura. Este tipo de diseño responde a la corriente actual que busca convertir la prenda en un objeto visual con identidad propia.
El conjunto compuesto por top, falda, guantes y botas refleja el enfoque característico de Alaïa: prendas diseñadas para seguir la anatomía con exactitud. Las líneas limpias y el ajuste preciso crean una silueta definida, donde cada elemento contribuye a una imagen coherente. El resultado es una estética depurada que enfatiza la construcción sobre el exceso.
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