Gorros, guantes y bufandas suelen acompañarnos durante toda la temporada y aunque no siempre presentan manchas visibles, acumulan sudor, grasa natural, maquillaje y partículas del ambiente. Mantener estos accesorios limpios no solo es una cuestión de imagen, sino también de higiene y conservación de las fibras.
La frecuencia y el método de lavado dependen, en gran medida, del material y del uso que se les dé, un aspecto que especialistas en cuidado textil recomiendan no ignorar.
Aunque a simple vista parezcan limpia, las bufandas están expuestas a múltiples agentes contaminantes. De acuerdo con el blog de Rockin Green, el contacto cercano con el cuello, la boca y las manos favorece la acumulación de bacterias y residuos invisibles.

En el caso de gorros y bufandas, el sudor y la humedad ambiental influyen directamente en la necesidad de lavado, incluso cuando no hay suciedad evidente.
La periodicidad de lavado varía según la fibra. Según el blog de Les Sûtras, las bufandas de lana, cachemira, merino y pashmina no requieren lavados frecuentes, ya que son tejidos naturalmente resistentes a la suciedad. En muchos casos, basta con sacarlas al aire libre después de su uso y lavarlas únicamente cuando presentan mal olor o manchas, lo que puede ocurrir tras varios usos.
Por el contrario, las bufandas de seda necesitan una limpieza más regular, especialmente cuando están en contacto directo con el rostro, ya que absorben con mayor facilidad restos de maquillaje y humedad. En cuanto a las bufandas de algodón, modal o fibras sintéticas, su mantenimiento suele ser intermedio, siempre evitando lavados excesivos que deterioren la tela. Puedes considerar lavarlas cada 4 a 6 usos.
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Según el blog de Les Sûtras, la limpieza en seco es la opción más segura para materiales delicados como seda, cachemira o pashmina, que se puede realizar en la tintorería.
Cuando se opta por el lavado en casa, hacerlo a mano con agua fría y detergentes suaves ayuda a conservar la textura y la forma. Evitar el remojo prolongado, no exprimir las prendas y retirar el exceso de agua mediante presión suave son prácticas altamente recomendadas.
Para tejidos más resistentes, lavar las bufandas en lavadora solo debe realizarse en ciclos delicados y con protección adecuada.
Les Sûtras sugiere ventilar las bufandas tras cada uso, guardarlas en espacios secos y protegidos de la luz solar directa, y evitar el uso de suavizantes que puedan alterar las fibras.
Al finalizar la temporada, lavar tus bufandas antes de almacenarlas previene la fijación de suciedad y olores, asegurando que estén en buen estado para el siguiente invierno.
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