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La exposición, organizada por el Centro de Exploración y Pensamiento Crítico (CEX) de la IBERO, reúne 18 pequeñas esculturas realizadas en materiales diversos —bronce, cerámica de alta temperatura, polímeros y concreto pulido— que forman parte de un conjunto más amplio cuya complementación llegará pronto a Puebla.

Estas piezas están pensadas para recorrerse en soledad, en modo contemplativo, casi como paisajes interiores. Henríquez propone —y de forma efectiva lo logra— una inmersión en la condición humana, marcada por la incompletud reflejada en cada forma mutilada, cada textura ausente, cada carga visual que cargamos sin saberlo.“En ninguna veremos representado a Sísifo… porque acaso los Sísifos somos nosotros. Sísifo es al mismo tiempo su propia montaña, su propia carga, su propia cima.”

Ese profundo llamado a la empatía se vio acompañado por las palabras del rector, Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S. J., quien invitó a reinterpretar el mito como un acto de esperanza: “La roca deja de ser castigo para convertirse en deseo de vivir… estas esculturas nos sitúan en ese instante decisivo en el que uno elige volver a empezar”.

Al concluir la ceremonia, acompañada de un tradicional corte de listón, se ofreció un vino de honor con etiqueta especial “Mar de Fondo”, en un ambiente cálido y reflexivo.

En resumen, “Sísifo” no es solo una exposición: es una invitación a reconocer nuestra propia humanidad —frágil, incompleta, pero siempre en búsqueda y transformación. La exposición permanecerá abierta en la Hacienda de los Morales, Juan Vázquez de Mella 525, Polanco.
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