En 2014, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente () clausuró las instalaciones de la empresa Química Central de México, S. A. de C. V., en San Francisco del Rincón, Guanajuato, debido a que ésta tenía acumuladas en su traspatio 300 mil toneladas de cromo (VI), catalogado como un residuo peligroso, y le ordenó retirarlas en un plazo no mayor a seis meses.

Cabe apuntar que el cromo se utiliza en la para convertir la piel en cuero. Ahora bien, a diferencia del cromo (III), el cromo (VI) se disuelve en el agua. Por eso, los dueños de dicha empresa habían mandado poner unas enormes membranas bajo esos desechos de cromo (VI) para evitar que se disolvieran con la lluvia y fueran a parar a los mantos freáticos de la zona.

Sin embargo, con el paso de los años, las membranas se agrietaron y una gran cantidad de cromo (VI) disuelto en agua llegó incluso a pozos localizados a más de 100 metros de profundidad.

Un grupo de investigadores del Departamento de Microbiología Molecular del Instituto de Biotecnología, campus Morelos, de la , encabezado por Katy Juárez López, hizo estudios in situ para biotransformar, por medio de ciertas bacterias, el cromo (VI) en cromo (III), el cual es menos móvil que aquél y se puede remover.

“Y de los acuíferos muy contaminados de la zona aislamos una bacteria que estaba en mayor proporción que otras: Klebsiella sp. AqSCr, y vimos que, además del cromo, podía reducir y biotransformar otros metales pesados, como el selenio, el uranio, el vanadio y el arsénico, en una forma menos tóxica”, informa Juárez López.

Efectos del cromo

En el caso de la empresa Química Central de México, S. A. de C. V., había un proyecto bien sustentado para descontaminar las 300 mil toneladas de cromo (VI), pero los dueños de esta empresa lo abandonaron y, ante la demanda penal que les puso la PROFEPA, salieron del país.

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“La enorme montaña de cromo (VI) permanece en ese lugar abandonado, sin rejas, al que hoy en día se le conoce como el Chernobyl de Guanajuato y en el que viven personas indigentes que aspiran toda esa contaminación. Es realmente terrible”, dice la investigadora universitaria.

El cromo puede causar cáncer de riñón, de pulmón y de piel; asimismo, como es altamente oxidante, a muchos trabajadores de la mencionada empresa que lo aspiraban a diario les carcomió el tabique nasal.

“La buena noticia es que acabamos de obtener una patente mexicana del proceso biotecnológico de biotransformación de metales pesados que puede llevarse a cabo con Klebsiella sp. AqSCr. El siguiente paso es que el gobierno o las empresas interesadas en limpiar sus residuos tóxicos nos contacten para escalarlo. Por cierto, quiero hacer notar que obtuvimos la patente rapidísimo, porque esta bacteria tiene unas características notables que permiten alcanzar ese objetivo.”

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Biorremediación

A decir de Juárez López, en México se recurre poco a la biorremediación, es decir, al proceso biotecnológico que utiliza organismos vivos como microorganismos (bacterias, hongos) y plantas para limpiar suelos, cuerpos de agua o aire contaminados

“No obstante, en países como Estados Unidos, la biorremediación es uno de los principales métodos para limpiar metales pesados, porque es amigable con el ambiente y muy efectiva. Por ejemplo, lo que en un primer momento hacía la empresa Química Central de México, S. A. de C. V. era rociar ácido sulfúrico sobre los desechos de cromo (VI) para que se transformaran en cromo (III), pero el ácido sulfúrico mata todo: microorganismos, plantas, etcétera”, finaliza.

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