La colocación de seis esculturas en el llamado “Paseo de las Ancestras”, justo enfrente del Museo de Arte Moderno (), en el Paseo de la Reforma, el pasado 7 de enero, fue una decisión que no contempló a la sociedad civil, así lo explica la reconocida cronista Ángeles González Gamio, quien forma parte del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la CDMX (COMAEP), y que no fue consultada, sino avisada, de la colocación de este conjunto de piezas.

El “Paseo de las Ancestras” se compone de seis esculturas, colocadas cada una en un basamento, las cuales fueron develadas por la presidenta “como un acto de justicia histórica y de profundo significado simbólico para la nación en contra del racismo, el clasismo”, informó Presidencia en un boletín informativo.

Las estatuas representan a Tz'ak-b'u Aha, conocida como “la Reina Roja”; a Tecuichpo-Ixcaxochitzin (Flor Blanca- Flor del Señor Moctezuma); a la Señora 6 Mono (Señora mixteca de Huachino); a Xiuhtzatzin (Flor de la tierrita tolteca); a Malintzin; y a Eréndira, “la defensora purépecha”.

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Estatua que plasma a Tz'ak-b'u Aha, mejor conocida como la “Reina Roja”, y lo que describe su pedestal. Fotos: Santiago Cadena / EL UNIVERSAL
Estatua que plasma a Tz'ak-b'u Aha, mejor conocida como la “Reina Roja”, y lo que describe su pedestal. Fotos: Santiago Cadena / EL UNIVERSAL

El 11 de enero, la Secretaría de Cultura informó que la elaboración de las piezas estuvo a cargo de Gracian Rosenzweig Espinal, así como de Roberto y Valerio Ponzanelli, “entre otros profesionales”. Los pedestales fueron diseñados por el arquitecto Arcadio Marín.

Sin embargo, SC no informó el precio total de la elaboración de las piezas y sus basamentos, y no dijo de donde provinieron los recursos para realizarlas; tampoco si fue una adjudicación directa o si se sometió a algún concurso la licitación para su elaboración, o si fue un proyecto de alguna dependencia de gobierno.

En la página web del COMAEP está disponible el Acta de Sesión de la vigésima quinta sesión ordinaria de ese Comité, llevada a cabo el 12 de diciembre pasado, y donde se discutió la colocación del “Paseo de las Ancestras”, entre otros temas.

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La famosa Malintzin también cuenta con su escultura en el Paseo de las Ancestras. Fotos: Santiago Cadena / EL UNIVERSAL
La famosa Malintzin también cuenta con su escultura en el Paseo de las Ancestras. Fotos: Santiago Cadena / EL UNIVERSAL

González Gamio, quien estuvo presente en esa sesión, señala que debió llegarse a un consenso general con la ciudadanía para decidir la colocación de estas seis esculturas, ya que “el problema, de repente, es que hacen las cosas sin recoger consensos u opiniones reales”, dice a EL UNIVERSAL.

La cronista, quien en el Comité es representante de la sociedad civil, sostiene que este tipo de decisiones sobre el espacio público deben ser más abiertas y democráticas.

“La sociedad civil, pasamos a veces como decorativos, porque de un momento a otro nos presentan este tipo de proyectos ya como un hecho, la idea no es mala, pero la forma sí”, expresa.

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González Gamio señala que es poca la representación que tiene la sociedad civil en el COMAEP, ya que está integrado en su gran mayoría por representantes del gobierno. “El papel de los ciudadanos en estos temas, realmente somos una minoría, es algo lamentable, y es que a veces, cuando nos presentan estos proyectos, lo hacen ya como si fueran un hecho, y no debe ser así”, detalla.

Sostiene que la colocación y el retiro de esculturas en espacios públicos debe ser una decisión democrática, abierta al diálogo y a la escucha por parte del gobierno hacia los ciudadanos.

“Creo que está bien la idea de recuperar la historia de las mujeres indígenas, está bien realizar esculturas de ellas, pero cabe preguntarse, ¿qué tanto les beneficia o les llega a ellas este tipo de acciones?, ¿realmente se sientes identificadas?, pero repito, la idea me parece buena, pero no la manera de hacerla”, añade.

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La cronista señala que es posible ser contrapeso a las imposiciones de los gobiernos, como en el caso de la escultura Tlali, la cual estuvo contemplada para reemplazar al Monumento a Colón, también en Paseo de la Reforma, en 2021.

“Yo tuve fuertes discusiones cuando intentaron colocar la cabezota de Tlali en la Glorieta de Colón, lo detuvimos en ese momento, y llegamos al consenso de colocar a la Joven de Amajac, pero creo que el problema es que somos muy pocos representantes de la sociedad civil en el comité”, apunta.

El arquitecto Saúl Alcántara, que también es miembro representa de la sociedad civil en la COMAEP, explica que la colocación de estas piezas fue supervisada por el INAH, y detalló que fue un proyecto “impulsado” por Alfonso Suárez del Real, asesor político de Comunicación de la Presidencia.

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“No sé si hicieron consulta ciudadana o algo para su colocación, o si hicieron alguna encuesta, eso no se mencionó en la sesión del Comité, pero sí explicaron cada una de ellas, proporciones, medidas, e hicimos sugerencias al INAH”, señala.

De acuerdo con Alcántara, lo llamativo de estas seis piezas es que miran hacia el paso peatonal, están hechas a escala humana y son de bronce. “No rompen el esquema de Reforma, no hacen disonancia y miran al peatón, eso podría determinar su permanencía”, explica.

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