22 | MAR | 2019
Marc Chagall, el pintor ecléctico e imaginativo
"Le Grande Cirque", de Marc ChagallFoto: AP

Marc Chagall, el pintor ecléctico e imaginativo

01/06/2018
16:36
Redacción
Bilbao
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El Museo Guggenheim de Bilbao inaugura una exposición dedicada a los años de formación del artista ruso de origen judío, en los que la vanguardia parisina jugó un papel decisivo

El París de 1911 fue uno de los epicentros más importantes de las vanguardias artísticas. Fue en esta época fue cuando el pintor ruso Marc Chagall, con tan sólo 24 años, llegó a la capital francesa; de aquí absorvió todas las influencias de la época, experimentó con los colores, formas abstractas y geométricas, configurando un estilo ecléctico e imaginativo.

Precisamente esta época es la inspiración para la muestra Chagall. Los años decisivos, 1911-1919, en el Museo Guggenheim Bilbao.

Organizada en colaboración con el Kunstmuseum de Basilea (Suiza), la muestra recoge 86 pinturas y dibujos, un número de obras que su comisaria, Lucía Aguirre, considera muy elevado teniendo en cuenta lo reducido de la franja temporal que abarca la exposición (las últimas retrospectivas que han abarcado su extensa producción presentaron alrededor de 150).

Fue Chagall un poeta con alas de pintor. Imposible definirlo mejor que Henry Miller. Su obra, decía Guillaume Apollinaire, su gran valedor en París, era sobrenatural. Un mágico universo poblado de animales humanizados, vacas rojas tocando el violín, cabras verdes, gallos azules.

 

“En esta época es cuando se forja el Chagall que todos conocemos”, explica Aguirre a El Cultural. “En 1911 descubre el cubismo y el orfismo en el Salón de Otoño y otros eventos artísticos de París”.

Antes de eso, Chagall había estudiado con Yuri Pen en su Vitebsk natal y más tarde con León Bakst en San Petersburgo, una ciudad en la que solo se permitía la entrada a aquellos judíos que contaban con un permiso especial.

En aquella época Chagall realiza dibujos y pinturas sobre la vida en la comunidad judía y en las que se aprecia la importancia del arte popular ruso y un llamativo uso del color que potenciaría aún más a raíz de su estancia parisina. De estos años son cuadros como "Mi prometida con guantes negros" (1909), "El barrendero y el aguador" (1910-11) o los dibujos dedicados a su familia.

Con el apoyo económico del mecenas y abogado judío Maxim Vinaver, que luchó por los derechos de su comunidad, Chagall pudo establecerse y subsistir en París, donde pronto se instala en La Ruche, la “colmena” del barrio de Montparnasse donde se concentraban artistas y bohemios llegados de todas partes.

Allí “experimenta la liberación del color y de la luz y crea su propio lenguaje, tomando de cada ismo lo que le interesa”, señala la comisaria.

En París establece contacto con la obra de Picasso, de Robert y Sonia Delaunay o Jacques Lipchitz, y entabla amistad con el poeta Guillaume Apollinaire, -“su gran valedor en París”, apunta Aguirre-, el poeta y novelista suizo Blaise Cendrars, el periodista y dramaturgo italiano Ricciotto Canudo y el galerista alemán Herwarth Walden.

Chagall escribió sus nombres en Homenaje a Apollinaire, un cuadro cuyo núcleo central es el nacimiento de Adán y Eva según la tradición judía. De esta época son también obras como "La habitación amarilla"(1911), "Yo y mi aldea" (1911), "El vendedor de ganado" (1912) o "París a través de la ventana" (1913).

Walden fue quien exportó la obra de Chagall desde París. En su galería de Berlín le organizó en 1914 su primera exposición individual, con 40 pinturas y 160 dibujos y acuarelas realizadas en la capital francesa, que causan una gran impresión entre los expresionistas alemanes.

Días después de su debut en Berlín, Chagall regresa a Vitebsk para asistir a la boda de su hermana y quedará atrapado en Rusia durante ocho años a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial.

En su regreso a Rusia, Chagall también pintó temas relacionados con la vida cotidiana, en los que a menudo aparece su esposa, Bella Rosenfeld, caso de los icónicos "El cumpleaños" (1915) y "Paseo" (1917-18), donde el pintor "vuela" a Bella como si fuera una cometa. Además recuperó como tema para sus cuadros la identidad y el folclore judíos.

Con la llegada de la Revolución bolchevique, Chagall se adhirió a ella como tantos otros judíos que la vieron como una oportunidad para erradicar la desigualdad que sufrió su pueblo durante el zarismo.

En 1918 fue nombrado Comisario de las Artes en Vitebsk, lo que le da autoridad sobre los museos, escuelas de arte y eventos artísticos de la región. Allí fundó la Escuela del Pueblo del Arte, a la que invita a formar parte a artistas como Lissitzky y Malévich, pero pronto surgieron las desavenencias, especialmente con este último, y Chagall deja Vitesbk junto a su familia y se instala en Moscú.

Finalmente, en 1923 Chagall abandonaría para siempre Rusia, aunque no lo hizo, recalca Agirre, por motivos políticos, sino porque era su deseo postergado durante años. “Él siempre dijo que no era un exiliado, sino un emigrado”, señala la comisaria. Chagall se instaló de nuevo en su querida París, ya como pintor consagrado.

akc

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