El avance de las mujeres en la es imparable: de acuerdo con datos oficiales de esta casa de estudios, representan prácticamente 52% de la , la cual es de más de 370 mil alumnos; asimismo, son mayoría tanto en el bachillerato (50.8%), la licenciatura (52.6%) y el posgrado (51.1%); y egresan en mayor número (55.9%) y se titulan más que los hombres (58.7%).

“Sí es significativo que haya más mujeres y egresen y se titulen más que los hombres en nuestra universidad, pero lo verdaderamente trascendente es que el trabajo que hacemos las mujeres aquí, y también afuera, es cada vez más importante y visible. La sumisión que se veía en nosotras hace muchos años ha ido desapareciendo. Hoy, las mujeres universitarias somos más abiertas, estamos más enteradas de lo que acontece en el país y el resto del mundo, y decimos lo que pensamos sin ningún temor”, apunta Patricia Dávila Aranda, secretaria general de la UNAM.

La también bióloga por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestra en Ciencias por la Facultad de Ciencias de la UNAM y doctora por la Iowa State University, en Estados Unidos, indica que, en cuanto a las alumnas pumas, en específico, las ve muy activas.

Lee también

“Algunas, no todas, se mueven en el ámbito feminista, otras están interesadas en buscar una vida laboral diferente a la que tuvieron sus padres y muchas quieren ser científicas. Hace años era impensable que una chica pudiera trabajar en la NASA o en un laboratorio, por poner sólo dos ejemplos. Sin embargo, la manera en que las jóvenes estudian, se relacionan con la demás gente, se expresan, se quejan... ha cambiado muchísimo. Incluso, a veces, hacen declaraciones fuertes que no les gustan a los hombres, especialmente.”

Más oportunidades

Para Dávila Aranda, a diferencia de lo que sucedía hace tiempo, las mujeres tienen más oportunidades y pueden incursionar en cualquier área del conocimiento en la actualidad.

“De joven tuve la idea de estudiar veterinaria, y cuando vine a visitar la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, vi a puros hombres. Esto ya cambió. En el área de Ingenierías y Ciencias Físico-Matemáticas todavía sigue habiendo muchos más hombres que mujeres, tanto entre el profesorado como entre el alumnado. Por lo que se refiere al área de Ciencias Biológicas y de la Salud, nos costó trabajo entrar, pero como las científicas somos muy tercas, lo logramos. Y en el área de Humanidades y Artes, nuestra presencia es más grande que la de los hombres. No quiero decir que ya la hicimos y que todo está bien, pero vamos por buen camino”, señala.

¿Y qué ha pasado con los puestos directivos dentro de la UNAM? Dávila Aranda, quien fue directora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de 2012 a 2020, recuerda que al principio de su gestión sólo había unas cuatro o cinco directoras de escuelas, facultades, centros e institutos.

Lee también

“Esto también ha cambiado de manera radical. Ya hay un Colegio de Directoras y Directores de Escuelas y Facultades que agrupa una cantidad impresionante de mujeres. Pero éstas no están sentadas en su lugar como muñecas de trapo, sino hablando y discutiendo y diciendo: ‘no estoy de acuerdo’, y haciendo propuestas. Y en el equipo cercano al rector Leonardo Lomelí estamos varias mujeres; yo creo que él no nos dio el puesto nada más porque somos mujeres, sino porque somos mujeres capaces; por cierto, yo soy la primera secretaria general de la UNAM... Y entre nuestras compañeras trabajadoras de base ha ocurrido lo mismo: ya asumen tareas que antes estaban destinadas sólo a los hombres”.

Ascenso difícil

Luego de ser directora de la FES Iztacala, Dávila Aranda encabezó la Coordinación General de Estudios de Posgrado de 2020 a 2021, y fue titular de la Secretaría de Desarrollo Institucional de 2021 a 2023.

¿Le ha resultado difícil ascender en la estructura organizativa de la UNAM. Responde: “Fácil no ha sido, porque se sigue pensando que una mujer debe demostrar un poco más de capacidad, talento, fuerza…, si quiere llegar alto. Es más, a lo largo de todos estos años he tenido momentos no difíciles, sino dificilísimos, porque algunas personas no estuvieron conformes con que me dieran un determinado puesto o tenían dudas de que pudiera ejercerlo bien. Creo que a todas las funcionarias nos ha sucedido esto, no me estoy haciendo la víctima. Pero también creo que llega un momento en que una se dice: ‘hay que entrarle y hacer las cosas’, y éstas se van acomodando y una gana terreno.”

Dávila Aranda considera que las reticencias para que una mujer ocupe un cargo de importancia dentro de esta institución son prácticamente nulas. “Yo no veo que ahora alguien se oponga a que una mujer alcance un determinado puesto sólo porque es mujer. Lo que pasa es que los universitarios somos muy críticos y siempre nos preguntamos si alguien tiene las capacidades para ejercer tal o cual cargo, independientemente de que sea mujer u hombre. No es una cuestión de género, sino de capacidades.”

Lee también

Al respecto, surge una pregunta inevitable: ¿hay posibilidades, entonces, de que en unos años la UNAM pueda ser encabezada por una rectora?

“Sí, es cuestión de tiempo y pienso que muchas directoras de escuelas, facultades, centros e institutos podrían hacer un papel muy bueno como rectoras. No lo dudo. ¿Cuándo se hará realidad esto? No lo sé. No se me da leer el futuro en una bola de cristal”, afirma.

Igualdad de género

La igualdad de género implica transformar estructuras sociales, políticas y económicas para garantizar que todas las personas tengan los mismos derechos y recursos, y las mismas oportunidades. No obstante, es un proceso que no ha concluido.

“Dos meses antes de que yo naciera, las mujeres votaron por primera vez en México. ¡Los cambios que he visto desde entonces! Esto no quiere decir que las mujeres ya hayamos llegado a la meta. No. Por eso seguimos pensando y participando en el 8M, porque nos permite decir: ‘espérense, aún hay infinidad de cosas por hacer’; y por eso la UNAM tiene la Coordinación para la Igualdad de Género y cada entidad y dependencia universitaria cuenta con una Comisión Interna para la Igualdad de Género. El problema de la desigualdad de género no es nada más de nuestra universidad o de México, sino del mundo entero. A pesar de todo, de que hemos mejorado, hemos mejorado”, concluye.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

[Publicidad]