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"Hay que contar lo que pasa en México para exorcizarlo"

La autora habla de los cambios en el país que enfrenta Beatriz, que luego de 30 años de Demasiado amor vuelve en Demasiado odio

"Hay que contar lo que pasa en México para exorcizarlo"
En la foto: SARA SEFCHOVICH, ESCRITORA. GERMÁN ESPINOSA/EL UNIVERSAL

Entre “Demasiado amor” (1999) y “Demasiado odio”, editorial Océano (2020), las dos novelas que tienen como protagonista a la misma “personaja”: Beatriz, hay 30 años de la historia de un país que hoy es el infierno pues está marcado por la violencia, pero que hace tres décadas era el paraíso; un territorio fascinante, que es el territorio literario de la escritora Sara Sefchovich (2 de abril de 1949), quien regresa a ese universo geográfico y emocional y recupera a la protagonista de su primera novela para llevarla del amor al odio.
 
La escritora, investigadora, historiadora y colaboradora de EL UNIVERSAL ha logrado contener las últimas tres décadas de la historia de México y de otros países. En 1999 se lanzó a la literatura con “Demasiado amor” y llevó a Beatriz a recorrer México impulsada por el amor; ahora, 30 años después, en “Demasiado odio” regresa a ella y la vuelve a poner en otro recorrido detrás del amor, pero  México ya es otro, está cubierto de sangre y violencia,  como lo está todo el mundo.
 
La autora 15 libros de ensayo y cuatro novelas y   que es investigadora y profesora de la UNAM asegura que por supuesto el México de hoy es otro muy distinto y que la manera en que la personaja Beatriz se topó con este México y la manera en que sin querer se fue topando con el mundo “pues a mí me han dejado muy afectada, muy alterada”, y sin embargo, su protagonista vuelve cargada de sueños y de amor, para decir que pese a todo la vida y las pasiones siguen.

¿En apenas 30 años hemos pasado en México del amor al odio?

 Para la historia de un país o para la historia del mundo 30 años no es nada, y esa es justamente una de las preguntas que plantea la novela. Por un lado vemos qué rápido fue toda esta violencia y descomposición; y por otro lado qué despacio es para una vida individual; eso, lo que nos lleva a pensar es si vamos a alcanzar en nuestra vida a ver que las cosas pueden otra vez cambiar.

¿Es optimista en que las cosas puedan cambiar?

 No lo sé, quisiera tener una bola de cristal. Hace 30 años nunca me imaginé que mis lectores y yo estaríamos hablando así, hace 30 años pensé: “Esta Beatriz va seguir así todo el resto de su vida” y que iba tener una vida como tantas,  con algún problema de salud, con alguna inquietud económica, con algún problema, pero nunca pensamos que las cosas se iban a caer hasta acá. Ojalá yo en 10 años, en 15 años, en 20 años pudiera estar hablando y decirte: “Qué bueno que nos equivocamos”. Ojalá. Lo deseo por mí, lo deseo por ti, lo deseo por mis hijos, por esta sociedad mexicana, por este mundo nuestro”.

¿Ha sido tremendo el cambio que ha sufrido su territorio literario?

 Es muy triste para mí que en esos exactamente 30 años que se cumplen de aquella novela llena de ilusiones, de recorrer un México absolutamente precioso, de vivir un amor muy intenso pero al mismo tiempo muy luminoso, todo era, como lo dice Guillermo Arriaga, luminoso; y luego, tres décadas después, todo es muy oscuro, todo se nos cayó, todo eso que pensábamos que iba a durar, que iba a ser nuestro país, nuestra vida, por los siglos de los siglos y amén, todo eso se cayó.

A pesar de todo, ésta es una novela poderosa

 Espero que así sea porque necesito que los lectores compartan conmigo, de la mejor manera posible, este cambio brutal y este preguntarnos ¿qué va a pasar con nosotros?, ¿qué va a pasar con nuestro país y con nuestro mundo?

¿Cuándo comenzamos a equivocarnos y a convertir este paraíso en un infierno?

 Así es, todos somos culpables. Pero debo decir que ésta es otra vez una historia de amor como fue “Demasiado amor”, eso es muy importante para mí que quede claro, es  una historia de amor como fue la historia de amor original, pero es una historia de amor que ya no se puede dar de la misma manera precisamente porque el mundo ha cambiado y porque todos nosotros, los que vivimos en este país y en este mundo, vimos cómo iba cambiando y no hicimos nada.
 
Tal vez porque no pudimos, tal vez porque no creímos que el deterioro iba a ser tanto, tal vez porque confiamos que otros lo iban a hacer, yo no sé, gente con más poder, gente con más riqueza, no lo sé, pero en “Demasiado odio” es ver cómo afecta tu vida aunque seas una persona común y corriente que no tiene mayores poderes, mayores economías, mayores expectativas y que quiere vivir y que quiere amar como nos gusta, como quisiéramos todos y que de repente hay un mundo ahí que te dice: “Lo lamento mucho, pero ya las cosas no pueden ser así”.

Lee aquí un adelanto de "Demasiado Odio", de Sara Sefchovich

¿Por eso Beatriz persigue el amor a pesar de atestiguar toda la violencia?

 De alguna manera peleando contra ese mundo y al mismo tiempo dejándose llevar por él porque no le queda más remedio; para conservar su historia de amor, para conservar su gusto por el país, por el cariño que le tenemos todos a este país va tratando, va esforzándose esta personaja que se sigue llamando Beatriz y que después por una serie de situaciones de la vida va a cambiar de nombre, va haciendo ese esfuerzo por seguir teniendo ilusiones, por seguir amando, por seguir pensando que el mundo es vivible y que es capaz de hacer unos sacrificios brutales en aras de esta ilusión de que el amor se conserve.

¿Incluso quiere cambiar a alguien y quizás al mundo?

 De cambiar a alguien, de hacer que el mundo sea mejor, de buscar una forma de pasarla bien a pesar de todo, pero sobre todo de amar, porque es una loca apasionada que en “Demasiado amor” amó muchísimo y en “Demasiado odio” ama muchísimo.

¿Quiere contar para exorcizar?

 Tengo una vieja superstición que dice que cuando cuentas una cosa ya la sacas y ya no va a pasar, ojalá haberlo contado tanto yo como todos los que están escribiendo y contando lo que está pasando en México sea siempre para exorcizarlo y que ya paguemos esa cuota y adelante; lo único que siempre conservo como persona y en mis libros es la ilusión de que es posible el amor, de que el amor vale la pena, de que el amor te lleva a que las cosas sean mejores y te lleva a vivir la vida mucho más plenamente, por eso una de mis novelas se llama también “Vivir la vida” y otra “La señora de los sueños”, porque todo está sustentado en el hecho de que ser capaz de amar es lo que te permite sacar adelante tu persona y tu país.

¿En este viaje logró hacer un mapa emocional? 

Sí, el mapa es emocional y no geográfico; esta pareja es muy extraña, muy especial, como era la pareja de “Demasiado amor”, pero está es “más pior” como dirían los niños, muy diferente a como uno concibe lo que podría ser una pareja y lo que ella puede significar en una vida. Por eso todo este mundo por el que ellos se mueven tanto en México como en otros países acaba siendo un mapa emocional del mundo y de cómo funciona hoy una historia de amor que puede ser tan fuerte y al mismo tiempo tan diferente a las que esperamos, pero no es de telenovela.

Encuentra aquí las columnas de opinión de Sara Sefchovich
 

¿No es un amor con un final clásico?

 No quiero que se pierda el factor sorpresa, lo que quiero es que no te imagines lo que va a pasar después, que te quedas pensando ¿qué es esto?, ¿cómo llegamos aquí? Lo que más trabajo me costó en la novela es que tú no te esperaras eso y espero haberlo logrado, no saber qué te espera y no saber cómo llegamos a esto.
 
Para mí lo más importante es que estamos hablando de un país que cada día a la vuelta de la esquina o de la página nos da una sorpresa, eso es lo que quise construir con mi novela, esa sorpresa que significa haber nacido aquí, haber hecho tu vida aquí y que de todos modos cada vuelta de la esquina, cada mañana que amanece, cada vuelta de página, te llevas una sorpresa, de pararte a pensar ¿cómo llegamos aquí?, ¿qué pasó?, ¿por qué no entiendo lo que está pasando?, ¿por qué pasa lo que no entiendo?

¿Mover la conciencia y las emociones?

Quisiera que eso fuera el centro de esta invitación a mis lectores a leer esta novela para decirles: "No hay nada aquí que tú te esperes, te va a sorprender todo a pesar de que conoces este mundo porque lo estás viviendo". Eso para mí es lo más fuerte, lo que más esfuerzo me costó construir en la novela, lo que más deseo haber logrado. ¿Por qué nos sorprende tanto lo que pasa todos los días y al mismo tiempo lo vivimos como si fuera lo más normal?,  ¿qué estoy pasando?, ¿quién soy yo?, ¿cómo puedo yo vivir mis historias de afectos con la gente, mis historias de cariño por el país, mi historia de amor, cómo viví todo esto que al mismo tiempo es normal y es sorprendente en cada página?    

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