"Empresarios acaban por decidir apoyos en Efiartes"

¿Qué sentido tiene un comité artístico cuando finalmente, como en un desfile, los artistas deberán tratar de mostrarse “apetecibles al gusto del empresariado”?, se cuestiona una experta sobre la nueva dinámica de apoyos

"Empresarios acaban por decidir apoyos en Efiartes"
Foto: Berenice Fregoso/ EL UNIVERSAL
Cultura 20/07/2021 02:41 Sonia Sierra Actualizada 10:47
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“¿De cuándo a acá pagar impuestos te da derecho, como empresario rico, a incidir en la producción artística de un país?” cuestiona María Minera, historiadora de arte, crítica y escritora, al evaluar lo que pasa con Efiartes para 2021, en particular en teatro, y analizar la propuesta de Efimuseos, de la A.C. Interactividad Cultural y Desarrollo.

“Como estaba la convocatoria anterior de Efiartes sólo los creadores que tenían acceso al mundo de los empresarios podían acceder. Con la reforma que hizo el secretario Arturo Herrera se entendió que sería una bolsa, sonaba súper bien, pero a la mera hora hicieron una cosa muy enredada, sinuosa: en primer lugar se tienen que elaborar carpetas con un papeleo y una burocracia impresionante, muy difíciles de completar para los artistas individuales; luego, un comité artístico de la Secretaría de Cultura leerá las carpetas y elegirá un número de proyectos que les van a presentar a los empresarios y éstos eligen qué proyecto quieren apoyar. Ahí se desvirtúa todo, en lugar de que exista una bolsa donde los empresarios pongan 50 millones de pesos, por decir algo, que se van a repartir en partes iguales o equivalentes por las características y necesidades de los proyectos. Los empresarios sabrán de negocios, pero no de arte, necesariamente, y  se van a ir por criterios comerciales, a favorecer proyectos de actores famosos, obras comerciales, y dejarán fuera los proyectos artísticos”.

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Minera se pregunta ¿qué sentido tiene un comité artístico cuando finalmente, como en un desfile, los artistas deberán tratar de mostrarse “apetecibles al gusto del empresariado” y éstos elegirán y dejarán fuera al que consideren el “patito feo”.

“¿Qué va a pasar? Que los creadores para verse beneficiados van a bajar la calidad de sus proyectos o a hacer  cosas que piensan que son elegibles por los empresarios. Este cambio ni es más democrático ni es más fluido. Ya era un brete buscar un  empresario para con ese dinero apoyar el teatro, ya pasaba que los empresarios se creían productores, pero ahora es peor porque ellos van a elegir. ¿Para qué un comité artístico si quienes van a decidir son los empresarios?”.

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La crítica de arte advierte que es el criterio comercial el que está imperando en este caso y en otros en la cultura desde el gobierno: “Lo vemos en Chapultepec: Agustín Coppel está apoyando el Pabellón Contemporáneo Mexicano porque es comercial, porque es un proyecto que le puede traer beneficios –inclusive si no muestra ahí su colección, que yo dudo—. Ya, de entrada, su colección vale más porque pagó los honorarios del arquitecto Renzo Piano. ¿Por qué no hubo discusión alguna al respecto?, ¿por qué no un concurso?, ¿por qué no una arquitecta mexicana?, ¿por qué hay un montón de discusiones que nos estamos saltando?”.

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