Cuernavaca, Morelos.- Cuernavaca celebra la primera edición de su Bienal de Pintura, con una selección con la que el jurado busca reflexionar sobre los límites de este género artístico: ¿si está hecho con lápices de colores, sigue siendo una pintura? ¿Si sólo es el contorno del bastidor, aún es pintura? ¿Si son esculturas la que sostienen la obra, todavía es pintura? “El objetivo es mostrar una primera muestra pictórica, no en el sentido estricto, es de todas las posibilidades de la pintura que sucede en Morelos”, explica Fabiola Valdés, subdirectora de investigación del MACC, sobre la convocatoria estatal que recibió 380 postulaciones.

El concurso tiene como sede al Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano (MACC), un recinto inaugurado en 2018 a partir de la donación de 3 mil obras de Soriano. La bienal es una iniciativa en colaboración con la fundación Griselda Hurtado, restaurantera de la zona que comenzó a coleccionar arte desde hace 18 años y busca impulsar la escena local. Los tres ganadores pasarán a formar parte del acervo del museo y el ganador tendrá una exposición individual en la galería Epifanía, de Eréndira Esquivel, una de las miembros del jurado.

La selección de 40 obras, de 37 artistas, fue curada por Cisco Jiménez, quien en el texto de sala considera que se trata de un “espejo de la actividad, creatividad y aspiraciones” de la ciudad de Cuernavaca, pero también de sus “miedos y frustraciones”.

Por ejemplo, en el recorrido se puede ver un mapa de Cuernavaca hecha por Diego Leyva. Los miedos y frustraciones se pueden ver en la pintura de un paisaje con una ciudad en llamas al fondo titulada “Estos tiempos”, de Alina Flores, o la obra que muestra cómo sobre los escombros hay juguetes de cuerda con los rostros Donald Trump, Javier Milei (con forma de perro), un hombre con turbante y arma con la leyenda “Made in Jerusalem” en su pie y el Chapo Guzmán, con el título “ACTION FIGURES (MADE IN JERUSALEN)”, de Félix Eduardo Álvarez Lozano.

Entre las pinturas menos convencionales se encuentran tres obras hechas sobre escombros de yeso y malla titulada “Paisajes residuo”, de Paul Cisneros Bello; la pintura sostenida por una estructura de metal y dos esculturas de perro, hecha por Minerva Ayón y titulada “Granicera”, así como la casi escultura “El Aleph”, de Chuyasso, hecha con empaques reciclados.

La artista Pamela Zubillega se llevó el primer lugar con “Arturo” una especie de estandarte hecho con papel amate, acrílico y decorado con bisutería. El segundo lugar fue para Manolo Garibay, con sus pinturas “Martín Cortés y Martín Cortés pisan Cuauhnáhuac” y “El entierro de Martín Cortés en el Calvario”. Finalmente Alonso Galera se llevó el tercer puesto con una pintura poco convencional, pues se trata sólo del bastidor cubierto con mosaico veneciano; la obra se titula “La Ciudad de los espejos”.

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Valdés detalla que además de los ganadores, la exposición de la Bienal de Cuernavaca (BICU) incluye obras de artistas nacidos o que viven en Morelos, como la clásica pintura de John Spencer, la abstracción de Magali Lara, el peculiar bordado con bolsas de plástico de Aurora Pellizzi, y los animales de Javier de la Garza.

La exposición estaba por concluir el 6 de septiembre, pero ante el buen recibimiento del público, dice Valdés, se extenderá hasta el 20 de septiembre.

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