Hace poco más de 100 años, en el número cinco de la calle de Monte de Piedad del de la Ciudad de México, se encontraba un peculiar estudio fotográfico llamado Photo Chic. En la década de los 20, ir a hacerse fotos era todo un ritual incluso en la época, uno al que no todos tenían acceso por sus elevados precios. Sin embargo, lo que hacía todavía más especial a este lugar era la persona que lo dirigía: una mujer llamada Catalina Guzmán. Que una mujer llevara las riendas de un negocio, sobre todo en un campo en el que hasta la fecha las mujeres siguen peleando igualdad de condiciones, era algo excepcional. Por primera vez, se puede conocer más sobre Guzmán en el Museo Nacional de San Carlos con la muestra Catalina Guzmán. Photo Chic.

Mujer moderna

Catalina Guzmán nació a finales del siglo XIX en Tecamachalco, Puebla. Su familia le inculcó la fotografía, pues fueron sus padres, Luis G. Guzmán y María de Jesús Flores, los fotógrafos que fundaron Photo Chic para, eventualmente, heredarlo a Catalina y su hermano Jerónimo. Era una familia acomodada y bien conectada con la red intelectual de la época, tan sólo el testigo de la boda de Catalina con el pintor Luis Magos fue Félix Fulgencio Palavicini, fundador de , comenta César González-Aguirre, curador de la exposición.

La fotógrafa Catalina Guzmán retrató a familias, artistas y funcionarios. Su trabajo fue reconocido hasta en Italia. Sin embargo, fue ignorada por los historiadores y ahora es reivindicada en una exposición. Foto: INBAL
La fotógrafa Catalina Guzmán retrató a familias, artistas y funcionarios. Su trabajo fue reconocido hasta en Italia. Sin embargo, fue ignorada por los historiadores y ahora es reivindicada en una exposición. Foto: INBAL

“Habrán retratado cientos o miles de caras”, dice el también investigador. Y es que Photo Chic fue un estudio exitoso, incluyendo el periodo en el que Catalina llevaba las riendas, cuando desfilaron niños, familias, matrimonios, artistas, como la actriz Maruja Gómez, y figuras políticas, como Francisco I. Madero. Además, el estudio tenía una ubicación privilegiada, al estar en la parte alta de lo que fue el Hotel Metropolitano.

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“No era nada común que una mujer liderara un estudio fotográfico. Catalina Guzmán fue la excepción”, dice González-Aguirre.

El curador e investigador César González-Aguirre posa junto al único retrato de la fotógrafa Catalina Guzmán. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
El curador e investigador César González-Aguirre posa junto al único retrato de la fotógrafa Catalina Guzmán. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL

Esta historia se puede recorrer a través de 130 piezas que conforman la exposición, de las cuales el 90% del material fotográfico es de época e inédito. Las fotografías conviven con objetos de época, revistas y periódicos, para dar contexto sobre la época en la que la fotógrafa se desenvolvió.

Sobre el estilo fotográfico de Guzmán, el experto destaca que trabajaba el género del pictorialismo “para darle una cualidad artística a la imagen” y además se destacaba por darle color:

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“Fue iluminadora de fotografías. Esta era una labor bastante específica que se refiere al iluminado, en su caso con óleos. No era para nada sencillo, se tenía que hacer el revelado de la fotografía en blanco y negro, en el proceso que se denomina plata-gelatina. Después tenía que virar la imagen a los tonos sepia e iluminar con unos tonos fidedignos la ropa original”.

En la exposición se pueden ver muchas fotos de mujeres posando solas, varias de ellas fueron las primeras en formar parte del poder judicial de la ciudad. Esto se debe a que otra de las aportaciones de Guzmán fue retratar a la mujer moderna. “Las mujeres se veían como parte de la familia, en matrimonios o con los hijos, aquí ya no, ya la ves como un ser independiente”, dice el curador.

Catalina Guzmán trabajó el género del pictorialismo “para darle una
cualidad artística a la imagen”, además algunas las coloreaba. Foto: INBAL
Catalina Guzmán trabajó el género del pictorialismo “para darle una cualidad artística a la imagen”, además algunas las coloreaba. Foto: INBAL

Reivindicación

Photo Chic fue un referente en su momento y Catalina Guzmán era ampliamente reconocida, al grado de que fue publicado en periódicos, incluido El Universal Ilustrado, y en 1924 fue premiada en la Exposición Internacional de Milán, Italia. ¿Por qué la historia la ignoró? Al respecto, González-Aguirre explica que el estudio de la historia de la fotografía en los años 80 y 90 estuvo muy enfocada en darle importancia a los grandes relatos, como la Revolución Mexicana, mientras que el mundo íntimo familiar pasó desapercibido porque era considerado menor. “Hoy la historia ha dado un giro y, por las ciencias sociales, ahora el mundo de la intimidad emerge con poder para contarnos quiénes hemos sido como sociedad”.

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Este desdén a la foto familiar también orilló a que los museos ignoraran estos materiales para ser coleccionados y conservados. Sin embargo, el trabajo de Guzmán, siempre identificado con un sello de “Photo Chic”, sobrevive al tiempo gracias a coleccionistas como Carlos Monsiváis, Felipe Neria y Fundación Televisa.

Maqueta que ejemplifica cómo eran los estudios fotográficos de la época
de Guzmán, con un recibidor, ejemplos de fotos y área para arreglarse. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Maqueta que ejemplifica cómo eran los estudios fotográficos de la época de Guzmán, con un recibidor, ejemplos de fotos y área para arreglarse. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL

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