“El nuevo INEHRM no es un centro de investigación. No va a haber libertad de investigación, no va a haber libertad de cátedra, es un centro de formación ideológica pagado con recursos públicos y desde la Secretaría de Ciencia. La verdad es que yo no sé si un país deba tener pagado, con recursos públicos, un centro de investigación que no investiga, sino que promueve ideologías”, afirma a EL UNIVERSAL la investigadora del Instituto de Biotecnología de la UNAM, Brenda Valderrama, al externar su preocupación sobre el nuevo rumbo que toma el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
La investigadora Nivel III del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) dice que hacer un nuevo centro de investigación no es malo, lo preocupante es que tenga como uno de sus propósitos contrarrestar o bloquear el avance de la derecha en el país, “eso me parece terrible”, y agrega que los partidos tienen la libertad de formar sus cuadros, pero “no hacerse dentro de una secretaría y además de ciencia”.
El asunto clave es “qué tipo de investigación va a hacer un centro donde ya desde ahorita se marcó cuál va a ser la ideología. ¿Dónde van a estar la deliberación?, ¿dónde el debate?, ¿dónde va a estar la discusión abierta, franca? Si todo tiene un sesgo idologizante”.

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La preocupación es real. El pasado miércoles 1 de julio, cuando en la conferencia matutina la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la transformación del INEHRM, la titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), la doctora Rosaura Ruiz, lo definió como un centro académico de licenciaturas y posgrado en Ciencias Sociales y Humanidades con interés en “la investigación sobre el avance de la extrema derecha en distintas partes del mundo”. Dijo que “frente a los discursos de odio que buscan exacerbar el clasismo, el racismo y la división social, la historia y la memoria de nuestro pueblo deben ser una barrera moral”.
Para ello, dijo entonces Felipe Ávila, director del INEHRM, conformarán una plantilla académica con gente como Enrique Semo, Lorenzo Meyer, Armando Bartra, Romana Falcón, Ariel Rodríguez Kuri y Margarita Vasquez Montaño, así como destacadas figuras del pensamiento crítico latinoamericano, “en momentos en que hay un ascenso de los movimientos de derecha y de ultraderecha en América Latina, queremos que estas personas puedan ser parte de esta discusión colectiva... para ir cerrando filas para detener estas amenazas para la civilización que representa el ascenso de las derechas y las ultraderechas en América Latina, y en el mundo”.
Consultado también por EL UNIVERSAL, el doctor en Sociología, Raúl Trejo Delarbre, quien es investigador emérito en el SNII, asegura que “el estudio de las derechas y su avance político es un tema de primer orden para las ciencias sociales en la actualidad. Pero no se le puede entender si se le disocia del populismo, el autoritarismo y las autocracias que sostienen, o dicen sostener, ideologías de izquierda”.
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Señala además que el INEHRM fue creado para documentar e investigar la Revolución Mexicana. Luego se le encomendaron “las revoluciones de México” y ahora se le añaden tareas docentes que no tenía. “Entre los temas en los que según se ha dicho se abrirán opciones de licenciatura y maestría, hay varios que indican un preocupante sesgo ideológico”.
El pasado lunes 6 de julio fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el “Decreto por el que se crea el organismo público descentralizado denominado Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México” y se convierte en un organismo público descentralizado adscrito a la Secihti, y se integra al Sistema de Centros Públicos de Investigación. El martes 7 de julio entró en vigor su cambió, que implica además que el INERHRM saldrá de la Secretaría de Cultura federal, a donde fue adscrito en 2015, como Órganos administrativo desconcentrado, y que tendrá dos nuevas sedes en el Centro Histórico de la Ciudad de México para cuando arranque clases en septiembre: una en Guatemala 80, en lo que era el centro cultural de la SCHP y otra en el Antiguo Convento de Jesús María, inmueble que sufrió graves daños en el sismo de 2017, y que rehabilita el INAH.
En el Decreto se señala que ahora el INEHRM estará destinado a la investigación, docencia, difusión y divulgación, y también que asume cuatro ejes: “rescate de la memoria histórica; el estudio de las culturas prehispánicas y sus resistencias; el análisis de las tres grandes transformaciones de la historia nacional (Independencia, Reforma, Revolución Mexicana) como procesos sociales de cambio; e incorporación de las luchas sociales del siglo XX a la actualidad (campesinas, obreras, indígenas, feministas, por diversidad sexual, derechos humanos y defensa de la soberanía nacional)”.
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Y aunque nada apunta sobre la discusión colectiva en torno al “ascenso de los movimientos de derecha y de ultraderecha en América Latina”, la indicación fue presidencial; al igual que tenga entre su plan de estudio una maestría en humanismo mexicano.
Para Trejo Delarbre, hacer una maestría dedicada al “Humanismo mexicano” es un despropósito mayúsculo. Apunta que el humanismo es por definición universal. “El hoy expresidente López Obrador quiso crear una corriente ideológica con ese nombre, pero sin el bagaje conceptual ni la especificidad que requiere una ideología. Destinar un proyecto docente al ‘humanismo mexicano’ constituye un sesgo político que lo limita y le resta seriedad”, y agrega que lo lamenta por los académicos que pueden estar involucrados en él y que serán vistos como “propagandistas del gobierno”.
El “investigador visitante” del Instituto de Investigaciones Sociales —figura simbólica que ocupa tras su jubilación en enero—, señala que hacer una maestría en “humanismo mexicano” es como si, en los 70, el presidente Echeverría hubiera impuesto una carrera dedicada al estudio del “tercermundismo progresista”. O como si, en el gobierno de Carlos Salinas hubiera surgido un posgrado en “liberalismo social”. “Con decisiones como esa, politizándolo e ideologizándolo, el gobierno de la presidenta Sheinbaum trata como instrumento suyo y de su corriente política a un centro de investigación público como el INEHRM. Los gobiernos priístas nunca se atrevieron a una manipulación como esa”.
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En su columna Minutario de EL UNIVERSAL del pasado martes 7 de julio, titulada “Una historia del futuro”, el investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Guillermo Sheridan, señaló: “Así pues, los académicos progresistas mexicanos salvarán al mundo de una buena vez por todas, derrotando a los académicos no progresistas y otorgando doctorados en humanismo mexicano. Y como tendrán el monopolio, sólo las personalidades de reconocida trayectoria decidirán quién es progresista y quién no; cuál proyecto es humanista mexicano y cuál no lo es”.
El INEHRM deja la Secretaría de Cultura, donde este año tiene un presupuesto asignado de poco más de 35 millones de pesos. En el DOF se señala que los recursos para su entrada en vigor serán del “INEHRM” y que lo que haga falta vendrá de la Secihti, pero “no se autorizarán recursos adicionales para tales efectos”. Se le enviaron a la Secihti varias preguntas. Informaron que el director del Instituto estaba en una larga reunión.
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