La elección se puso culinaria

Salvador García Soto

Al segundo debate Andrés Manuel López Obrador llegará con la consigna de contestar a los ataques y, según dicen sus estrategas, de hacer lo que mejor sabe, que es “contestar con puyas”

Cómo andará la temperatura electoral a mitad de estas campañas presidenciales y a unas horas del segundo debate, que la discusión de una lucha por el poder que puede ser histórica para México se está dando en términos culinarios. Analistas, electores, estrategas y hasta los propios candidatos discuten en estos momentos en los medios, en las redes y en los corrillos políticos sobre si “este arroz ya se coció”, si “aún no está cocido” o hasta cuánto le falta de cocimiento al “arroz” y qué ingredientes y factores se necesitan para determinar el punto exacto de la cocción.

Del color y el sazón del cocinero y de sus fieles comensales depende la opinión. Los morenistas, por ejemplo, igual que su candidato, Andrés Manuel López Obrador, ven el arroz ya “muy bien cocido” y sólo piden y les preocupa que los de las fondas de enfrente no vayan a tratar de echarle más agua para retrasar su cocimiento o de plano les quieran tirar la cazuela para evitar que se lo coman el 1 de julio. Los panistas y frentistas que siguen a Ricardo Anaya, quieren el arroz a fuego lento porque juran que ellos aún pueden arrebatarle la cuchara al tabasqueño y si logran que Margarita Zavala les pase la sal y la pimienta, hasta se ven como los primeros que probarán el rissoto cuando esté en su punto. Y claro que para los colmilludos cocineros priiístas, que tantas veces menearon y cocinaron el arroz por décadas, sólo ellos tienen la “receta de la casa” y, aunque José Antonio Meade comenzó la campaña desabrido y el arroz se le estaba pegando, le están poniendo todas las especias y saborizantes a su candidato para que agarre más sabor y que los electores lo vean como el cocinero mejor preparado y más limpio para mantenerse como los dueños de la cazuela.

En todo caso, mientras los cocineros y sus clientelas de abonados discuten sobre si el arroz está cocido o le falta todavía cocimiento, lo único cierto es que a ninguno de ellos le corresponde frotarse las manos y decretar que el plato está servido para ellos. Por más que unos u otros se sientan muy seguros, los únicos que decidirán cuándo se coce el arroz y a quién le entregan la cuchara principal, serán los votantes, los ciudadanos que el 1 de julio darán su veredicto sobre quién va a menear la cazuela en los próximos seis años. Ese es el único paladar que decide y que cuenta, el del voto libre y secreto de los ciudadanos.

Todos contra AMLO... ¿ahora sí responderá? Mientras la contienda se pone culinaria, los ahora cuatro candidatos presidenciales se preparan con todo para el segundo encuentro cara a cara este domingo en Tijuana. Con un nuevo formato con público en vivo y seis preguntas de electores, es muy probable que la dinámica de la confrontación entre ellos sea muy parecida a la que vimos en el debate de Minería: todos contra el puntero López Obrador para tratar de restarle puntos en las encuestas y generar una percepción de que, por más adelante que vaya en la carrera, aún es vulnerable y alcanzable por un segundo lugar que puede volverse más competitivo si hay un fenómeno de “voto útil” que apele sobre todo al electorado indeciso.

La interrogante es si esta vez Andrés Manuel López Obrador llegara a la Universidad Autónoma de Baja California con la misma displicencia y actitud de no contestar a nada de lo que le señalen y cuestionen sus contrincantes o si esta vez irá más preparado y dispuesto a responder y a no dejar pasar todos los ataques.

En el cuartel de Morena se hablaba anoche de que esta vez a López Obrador sí lo están preparando para contestar, luego de aceptar que su estrategia del primer debate, en la que le recomendaron “no engancharse” con los ataques ni caer en las preguntas provocadoras, resultó fallida y, aunque no les costó puntos en las encuestas, sí dejó la imagen de un candidato que no tenía respuestas o que no metía las manos, y eso, aplicado a la sabiduría popular, se interpretó como “el que calla otorga”.

Esta vez al candidato de Morena lo couchearon con tarjetas sobre “temas y preguntas incómodas” varios de sus asesores que entre ayer y hoy repasaban con él los posibles cuestionamientos de sus contrincantes. Su esposa Beatriz Gutiérrez Müeller, el editorialista Pedro Miguel Romo, su coordinadora Tatiana Clouthier y la diputada Rocío Nahle, son algunos de los que participan en la preparación de López Obrador que ahora llegará con la consigna de contestar a los ataques y, según dicen sus estrategas, de hacer lo que mejor sabe, que es “contestar con puyas” e incluso de acelerar su hablar pausado para que no se le agoten todos los tiempos antes de articular las ideas.

Meade va por Anaya. En tanto, en el cuarto de guerra del candidato del PRI, José Antonio Meade, la estrategia para este debate, que comenzó desde el adelgazamiento del candidato, al que hicieron bajar casi 10 kilos para mejorar su imagen, apunta ahora a un doble objetivo: por un lado mantener la mira y los cuestionamientos fuertes contra “el candidato a vencer” que es sin duda López Obrador, al que le tienen preparados varios señalamientos relacionados con temas fiscales y con la falta de transparencia en sus ingresos, pero también Meade lleva varios “misiles” contra Ricardo Anaya porque la prioridad para él en estos momentos es darle alcance y pasar definitivamente al panista para colocarse en el segundo lugar y desde ahí buscar enfrentarse a Morena y su candidato.

Los estrategas del abanderado priísta aseguran que ven “un panorama favorable”, porque según su análisis de las encuestas hay una “superficie de oportunidad” para que ellos puedan capitalizar el voto de los indecisos que, según sus reportes, ha empezado a moverse. “Meade rebasa a Anaya en varias mediciones, pues al capitalizar el voto útil se demuestra un cambio en las tendencias”, sostiene uno de los coordinadores de la campaña del PRI, que afirma que en sus sondeos internos sólo hay cuatro puntos de diferencia entre Anaya y Meade (24 del panista contra 20 de su candidato), mientras que a López Obrador le dan 34 puntos).

Los priístas confían que en lo que resta de la campaña el voto volátil y los indecisos cambien su voto y según sus estimaciones, ese grupo todavía representa 50% del electorado. “De ahí que no hay nada para nadie, ni nada cocido”, sostiene el asesor de Meade, quien confía en que el debate del domingo sea favorable para su candidato que domina los temas de comercio internacional, inversiones y migración que de discutirán. “Su experiencia en la administración y su honestidad, que no ha sido tocada en ningún sentido, marcará la pauta”, sostiene el estratega de la campaña priísta.

Anaya y los votos de Margarita. Finalmente en el comité de campaña del panista Ricardo Anaya están confiados en que el debate de este domingo volverá a ser dominado por la capacidad de su candidato para polemizar y exponer sus ideas. Parte de esa confianza de que será “una noche decisiva” para el candidato del Frente Por México, se debe a que saben que la mayor parte de los votantes que apoyaban a Margarita Zavala se pasarán del lado de Anaya —más de 50% de sus seguidores según sus cálculos— lo cual no sólo es un tema de puntos o números en las encuestas, sino también un asunto que puede fortalecer la idea del panista como “el candidato más competitivo para enfrentar a López Obrador.

Anaya repetirá una estrategia similar a la del primer debate, con ataques directos y frontales contra López Obrador, pero también destinará parte de su tiempo a intentar hacer tropezar a José Antonio Meade, porque sabe que la estrategia del priísta también va en contra suya. Para el Frente y su candidato este debate es clave para consolidar la misma línea discursiva que iniciaron a partir del primer encuentro: “esta es una contienda de dos” y la pelea en la segunda mitad de las campañas será directamente entre Anaya Cortés y López Obrador.

Veremos pues después del domingo qué tanto avanza la cocción del arroz y cuál de los cocineros le pone más sabor al debate y saca el mejor provecho de este encuentro.

Notas indiscretas… Anoche no se sabía aún cuántos mexicanos murieron en el trágico accidente aéreo en la Habana, pero la Cancillería había activado, a través de la embajada en Cuba, todos los protocolos para apoyar a las familias de connacionales que hayan sido víctimas. La mayoría de los muertos eran cubanos y se confirmaban solo tres sobrevivientes… Los dados mandan Escalera doble. Buen tiro.

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