Se cierra el cerco en el caso Odebrecht

Raúl Rodríguez Cortés

El gobierno de AMLO parece dar los primeros pasos serios de investigar la parte mexicana de la que acaso sea la mayor trama de corrupción de América Latina, que ha hecho caer a presidentes

Por fin se dejaron ver y sentir dos fuertes señales que permiten conjeturar que las políticas contra la corrupción y la inseguridad van en serio, al nivel que tope, sin quedar en el discurso de siempre:

1. La orden de capturar al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, y la detención en España del dueño de Altos Hornos de México (AHMSA), Alonso Ancira, ambos por acusaciones de corrupción.

Y 2. La aprehensión en la CDMX y en Atizapán, respectivamente, de los dos narcos considerados como los principales responsables de la ola de inseguridad y violencia que se registra en el valle de México.

Ambos casos son puntos que se anota el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero. En el primero de ellos, comparte crédito con el director de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto.

El lunes pasado, tras conocer que las cuentas de AHMSA habían sido congeladas, Ancira, de 67 años, propietario de la principal siderúrgica del país que remató el expresidente Carlos Salinas de Gortari en 1991, se trasladó a Toluca para abordar el jet ejecutivo de Grupo Acerero del Norte en el que volaría, vía Nueva York, a Mallorca, la mayor de las españolas islas Baleares en el Mediterráneo.

El mismo lunes, por la noche, la FGR expidió la ficha roja de búsqueda internacional que en coordinación con la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que dirige Omar García Harfuch, la Interpol hizo valer ayer al mediodía minutos después de que el avión de Ancira aterrizara en el aeropuerto internacional de Son San Joan en Palma de Mallorca.

De acuerdo con las investigaciones de la FGR, AHMSA estaría detrás de sobornos millonarios pagados por la brasileña Odebrecht a políticos mexicanos, entre ellos Emilio Lozoya Austin, director de Pemex en el primer tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Hecho clave en ese triángulo AHMSA-Odebrecht- Pemex fue la compra hecha en 2014 por la petrolera mexicana de una empresa de fertilizantes propiedad de la acerera. La operación fue de unos 500 millones de dólares, no obstante que dicha planta llevaba 14 años sin operar y con equipos de más de 30 años. "Fue vendida a un sobreprecio que está catalogado como un tema de corrupción", aseguró ayer el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto. Un mes después de la venta, AHMSA habría transferido cuatro millones de dólares a la empresa offshore Grangemouth Trading Company, con sede en Edimburgo, Escocia, misma a la que se transfirieron los sobornos de Odebrecht a la élite política latinoamericana, según confesión de altos ejecutivos de la constructora brasileña, quienes aseguraron que parte de ese dinero fue a parar a una segunda empresa fantasma y de ahí a cuentas de Lozoya Austin.

La Unidad de Inteligencia Financiera confirmó que el congelamiento de las cuentas de AHMSA tiene que ver con los supuestos pagos a Lozoya, cuyas cuentas también fueron bloqueadas por Hacienda, al igual que las de su hermana Gilda Susana, su esposa Marielle Helene Eckes (de origen alemán y parte de una familia que domina el mercado europeo de juegos) y su secretario particular, Rodrigo Arteaga Santoyo.

Contra Lozoya Austin –a quien se ha visto recientemente en Dallas, Texas, y podría huir a Alemania por tener la nacionalidad, ya que su esposa es de ese país–, también se libródesde el viernes orden de aprehensión y el lunes la ficha roja de Interpol, luego de que el pasado 22 de mayo la Secretaría de la Función Pública lo inhabilitara por diez años del ejercicio del servicio público.

En este caso, al parecer, el gobierno de AMLO da los primeros pasos serios de investigar la parte mexicana de la que acaso sea la mayor trama de corrupción de América Latina y que ya ha hecho caer a presidentes de otros países. Recuérdese que al renunciar a la entonces PGR el 16 de octubre de 2017, Raúl Cervantes declaró que estaba lista la investigación del caso Odebrecht para proceder contra los responsables, pero Alberto Elías Beltrán, quien se encargó del despacho hasta el final del gobierno de EPN encubrió y jamás procesó.

Ya comentaremos sobre la captura de los capos de la Unión Tepito y la Anti-Unión, también exitoso trabajo de los agentes que comanda en la AIC Omar García Harfuch.

Instantáneas:
1. HUMO BLANCO. Los gobernadores del PRI parecen haberse decantado por la candidatura del campechano Alejandro Moreno Cárdenas (Alito) a la dirigencia nacional del partido. Once de ellos –solo faltó la gobernadora sonorense Claudia Pavlovich- se reunieron el lunes en Toluca, con Alfredo del Mazo como anfitrión, y además de la foto que se tomaron, extraoficialmente se supo que acordaron ir a la elección de dirigentes unidos en torno a la candidatura de Alito. La reunión en Toluca fue la culminación de dos encuentros anteriores promovidos por el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme (con gestiones importantes del guerrerense Héctor Astudillo) y por el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat. Habrá elección abierta a la militancia, pero la reunión de Toluca, a no dudarlo, marca una tendencia.

2. CONTROL DE DAÑOS. Tras la foto de Toluca, Moreno Cárdenas firmó ayer en Campeche un convenio de colaboración con el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto. Mientras, en la ciudad de México, el exsecretario de Salud, José Narro, otro de los aspirantes a la dirigencia del PRI, estuvo reunido durante varias horas en un restaurante con Manlio Fabio Beltrones.

3. CANDIDATO. Ya son demasiados los guiños que intercambian el presidente López Obrador y el líder del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelí, lo que lleva a conjeturar que el regiomontano no solo es enlace del sector que representa con la 4T, sino que se encamina a ser candidato de Morena al gobierno de Nuevo León.
 

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