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Nueva Agenda, mismos retos

Octavio Islas
20/07/2018
08:00
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#LaVozDeLosExpertos

En los primeros días del mes de mayo, la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI); la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI), la Asociación de Internet.MX y The Competitive Intelligence Unit (CIU) presentaron un importante documento: “Agenda Digital Nacional 2018 ADN. Beneficios digitales para todos”.

En el texto, los organismos omitieron un antecedente: la Agenda Digital Nacional que el presidente Enrique Peña Nieto y Alejandra Lagunes Soto Ruiz presentaron en noviembre de 2013 en el Museo de Antropología.

La omisión resulta explicable. Las dos grandes metas que justificaron la creación de la Coordinación para la Estrategia Digital, la cual dependió directamente de la Oficina de la Presidencia de la República: alcanzar en 2018 al líder de Latinoamérica (Chile) en cuanto a niveles de conectividad y lograr el promedio de digitalización de los países de la OCDE (59.29 puntos), no se cumplieron.

Los resultados de la gestión de Lagunes al frente de la Coordinación para la Estrategia Digital, en realidad estuvieron a tono con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En un duro texto de Jorge Bravo, publicado en El Economista en los primeros días de enero, el experto en telecomunicaciones señaló: “Alejandra Lagunes, ex coordinadora de la Estrategia Digital Nacional (EDN) de la Presidencia de la República, quedó en deuda con la digitalización del país (…) Lagunes afectó los derechos fundamentales de millones de mexicanos”.

La Agenda Digital Nacional 2018 ADN. Beneficios digitales para todos, representa un punto de partida para corregir el rumbo de la competitividad digital de México.

La Agenda se basa en seis pilares: 1.- diseño institucional para la transformación;

2.- política fiscal para el desarrollo; 3.- marco gubernamental eficaz; 4.- vida y sociedad digitales; 5.- competitividad digital; 6.- telecomunicaciones de vanguardia.

El documento, que parte de una visión sistémica y compleja, incorpora buena parte de lo que lamentablemente fue omitido en la Agenda Digital Nacional que confeccionó el equipo de Lagunes. El tema de la ciberseguridad, por ejemplo, así como el comercio electrónico, el cual efectivamente demanda una estrategia integral.

La principal virtud de la Agenda Digital Nacional 2018 radica en su apertura. Los organismos que lo impulsan no pretenden afirmarlo como texto definitivo.

Al respecto, Ernesto Piedras, director de CIU y uno de los principales autores de la Agenda dijo: “el fin principal del documento es dar un punto de partida para la gestación, discusión e integración de propuestas, objetivos, acciones y políticas enfocadas en la inclusión y transformación digital como un mecanismo catalizador de los procesos productivos, la educación, la generación de empleo, la provisión de servicios públicos y la competitividad de México”.

El documento es muy amplio y robusto. Quizá una asignatura pendiente sea el tema de la neutralidad en la red. Las implicaciones de su eliminación en Estados Unidos nos alcanzarán tarde o temprano.

Los organismos que participaron en la elaboración de la Agenda Digital Nacional 2018 ADN. Beneficios digitales para todos”, seguramente presentarán el documento ante el equipo de Andrés Manuel López Obrador.

De la apertura y el diálogo dependerá el destino de tan loable esfuerzo por rectificar el rumbo y recuperar el tiempo perdido.

La digitalización de un país, afirma atinadamente Jorge Bravo, destacado experto en telecomunicaciones, es tan importante como lo es el combate a la pobreza. De hecho, la digitalización del país representa una de las acciones más efectivas para combatir la pobreza.