Pemex no aguanta otro ridículo internacional

Mario Maldonado

Por si quedara duda de lo publicado el viernes pasado sobre las visiones encontradas en el sector energético y hacendario de la Cuarta Transformación, ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a dejar en ridículo internacional a un integrante de su gabinete.

En esta ocasión le tocó al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien confirmó en Londres lo que expusimos en este espacio la semana pasada: que la manzana de la discordia en el gabinete presidencial es la nueva refinería de Dos Bocas. Durante una gira con inversionistas, Herrera dijo que no autorizarán su construcción hasta que se conozca con exactitud cuánto va a costar, ya que de acuerdo con analistas y técnicos de Pemex rebasará fácilmente el tope de los 8 mil millones de dólares que se presupuestaron para este proyecto.

“La inversión prevista en la refinería en 2019 puede ir a la exploración y producción", dijo Herrera, consistente con lo que han expuesto los analistas de bancos y calificadoras. Pero más tardaron los medios en traducir la nota del Financial Times que el presidente López Obrador y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, en descalificar públicamente al subsecretario. “Estamos muy bien y se va a construir la refinería. Se va a terminar en tres años y va a costar entre 6 mil y 8 mil millones de dólares”, sostuvo AMLO. "Es un proyecto que va caminando. Entiendo al subsecretario, es su trabajo, ajustar el presupuesto… pero ya rectificará", añadió Nahle.

¿Qué llevó a Arturo Herrera a declarar en contra de uno los proyectos insignia de Andrés Manuel López Obrador? La respuesta es una que el secretario de Hacienda,Carlos Urzúa, ya le advirtió al Presidente: si continuamos con el proyecto de la refinería, debemos esperar más rebajas a la calificación crediticia de Pemex y quizá la pérdida del grado de inversión.

El recorte a la calificación de Pemex por parte de Fitch y la perspectiva negativa sobre la que colocó sus bonos de deuda Standard & Poor’s son una advertencia de lo que podría sobrevenirle al gobierno si se empecina en tomar malas decisiones de política energética. El sube y baja que tuvo el peso ayer tras la noticia y posterior negación es reflejo de cómo ven los mercados la decisión de canalizar recursos a un proyecto como el de Dos Bocas.

El próximo 18 de marzo, fecha emblemática por la conmemoración de la Expropiación Petrolera, el Presidente anunciará un nuevo plan de rescate financiero de Pemex. Nada peor que un precedente de posturas encontradas entre Hacienda y la Secretaría de Energía para presentar una serie de medidas que intenten dejar tranquilos a los inversionistas y calificadoras. Con sus declaraciones, Herrera confirmó que es una pésima decisión inyectar recursos a un proyecto plagado de irregularidades y que luce inviable. Si se mantiene su construcción, la advertencia ya no solo será de las calificadoras, sino del propio gabinete.

La nueva administración de Pemex ya hizo el ridículo en un roadshow con inversionistas en Nueva York, en enero pasado, donde los asistentes salieron decepcionados, vociferando frases como: “Se percibe una falta de estrategia y de comunicación entre Pemex y el gobierno”, “hay una desconexión con la percepción del mercado", “falta claridad en el programa de financiamiento, en cómo alcanzarán los objetivos de producción y sobre futuras subastas”, “el director financiero no mostró entendimiento de la compañía”, “si él es la conexión con las agencias calificadoras, entonces podemos esperar rebajas”.

Luego de esa escena, vino la degradación de Fitch. Pero no pasaron más de tres semanas cuando volvieron a decepcionar a los inversionistas con un plan de rescate por 5 mil 200 millones de dólares que incluía la monetización de pasivos laborales, incentivos fiscales y una capitalización directa, lo cual ya se había contemplado desde la administración anterior.

Sin contar que tanto el Presidente como la secretaria de Energía han descalificado a las calificadoras, Pemex ya no aguanta otro ridículo internacional. Es la última llamada para el gobierno. Si la Cuarta Transformación quiere llevar a cabo un verdadero rescate de la principal empresa mexicana, más vale que se impongan las visiones de mercado, sensatas, de Arturo Herrera, un prestigiado economista del Colegio de México y doctor por la Universidad de Nueva York, quien ha trabajado para el Banco Mundial desde 2010, y no de los rebeldes del gabinete.
 
Edoméx y subcontratación

La secretaria del Trabajo en el Estado de México, Martha Hilda González, está atenta a una iniciativa presentada en el Congreso de la entidad que pretende eliminar la posibilidad de que el Ejecutivo local utilice la figura de subcontratación. Más allá del debate jurídico sobre la anticonstitucional propuesta, esta figura ha demostrado ser un instrumento para los gobiernos, lo mismo estatales que municipales, ya que permite evitar esos gastos excesivos en los que suelen caer los gobiernos.

Sin embargo, parece que como en sus viejos tiempos, el PT, el que presentó la iniciativa, sólo quiere generar más burocracia, de esa que cuesta mucho y hace poco.
 

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