El boom de Airbnb en México

Mario Maldonado

En México, como en muchos otros países que atraen a millones de turistas cada año, los grandes empresarios y las marcas internacionales han sido los principales beneficiarios del boom de esta industria. Apellidos como Vázquez Raña, Slim, Chico Pardo, Azcárraga Andrade, Coppel Luken, Sánchez Navarro, Chapur, Zozaya, y cadenas como Meliá, Barceló, Iberostar, Starwood, Marriot e IHG han imantado buena parte de los ingresos que genera el turismo, el cual representa 8.5 del PIB mexicano.

A esta industria tan exuberante y competida han entrado con fuerza plataformas en línea, cuyos modelos de negocio montados en la llamada economía colaborativa han puesto de cabeza algunos sectores de la industria turística en el mundo. Uno de ellos, sin duda, es el hotelero, el cual si bien se ha modernizado y se mantiene como la opción más relevante para los viajeros, enfrenta la competencia de una de las marcas favoritas de los millennials: Airbnb.

Airbnb nació en agosto de 2008 en San Francisco, California, y sus dueños lo describen como un mercado comunitario donde la gente publica y reserva alojamientos únicos en todo el mundo.

En su plataforma, un usuario puede alquilar o poner en renta desde una casa del árbol o un sillón en un departamento de la Ciudad de México, hasta un dúplex completo en Nueva York o un castillo en la Toscana italiana. Y todo desde una computadora, un celular o una tablet con internet.

Airbnb, que aún no es pública y espera igual que Uber salir al mercado en algún momento de los próximos dos años, vale unos 31 mil millones de dólares. Actualmente ofrece 4 millones de alojamientos en más de 191 países y 65 mil ciudades alrededor del mundo. Más que cualquier cadena hotelera del mundo. La diferencia es que no posee ninguno, así como Uber tampoco es dueña de los autos que usan su plataforma para transportar gente.

Airbnb ha sido un fenómeno tal que hasta el magnate estadounidense Warren Buffett, quien mediante su holding Berk-shire Hathaway invierte en muchas empresas tradicionales, lo recomendó a sus accionistas. “Usen Airbnb, es menos caro que un hotel”, les sugirió tras convocarlos a una conferencia en Nebraska.

En México, tal vez no muchos empresarios que se dedican al negocio del turismo lo recomienden, pero los millennials mexicanos y extranjeros lo han hecho suyo de tal manera que hoy es el país que más crece de los 191 donde tiene presencia la plataforma y es, después de Estados Unidos, China y Alemania, el más relevante para Airbnb en términos de negocio.

Esta semana, Airbnb presentó en México a Angel Terral, quien será el encargado de darle rumbo al crecimiento futuro de la firma, en primer lugar enfocado al mercado nacional, donde aún no se logra posicionar como lo ha hecho con los viajeros extranjeros que visitan el territorio nacional.

Un millón 800 mil extranjeros usaron Airbnb en los últimos 12 meses para hospedarse en México, contra 800 mil mexicanos.

“La gran oportunidad es, sin duda, el mercado local”, me dice Angel Terral, un emprendedor francés que lleva 16 años viviendo en México y durante los cuales trabajó para Microsoft, Telmex, Prodigy MSN y fundó sus propias startups. Cosa curiosa: los mexicanos usamos poco la plataforma de Airbnb para viajar en el país, pero mucho cuando vamos al extranjero: 800 mil contra un millón 300 mil en los últimos 12 meses.

En México, sin embargo, ya existen 85 mil anuncios vigentes en la plataforma y la expectativa es llegar hasta los 120 mil en 2018. En tanto, según los cálculos de su flamante director en el país, el número de viajeros mexicanos usando sus servicios para conocer el territorio nacional aumentará de 800 mil a un millón 500 mil.

La apuesta es implementar una estrategia de acercamiento con sus actuales anfitriones, pero sobre todo crecer la oferta de alojamientos más allá de los principales destinos turísticos de México. “Queremos que los viajeros, tanto mexicanos como extranjeros, descubran lugares poco conocidos donde incluso no hay tanto turismo o infraestructura; de esta forma estaríamos beneficiando a esas comunidades con la derrama económica”, me dice Terral.

Según el directivo, el ingreso anual promedio de sus anfitriones en México es de 2 mil 700 dólares, sin contar la derrama económica que dejan en el destino, lo cual, asegura, genera empleos y crecimiento en los lugares donde se encuentran los espacios de alojamiento.

Una apuesta disruptiva, la de Airbnb en México.

Inversión aeroportuaria. Y hablando de turismo e infraestructura, un dato relevante es de los 81 mil millones de pesos invertidos, tanto por parte del gobierno como de la iniciativa privada, en el sector aeroportuario del país durante la actual administración, lo cual es 3.5 veces superior a lo destinado en todo el sexenio anterior, según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a cargo de Gerardo Ruiz Esparza. Una buena.

 

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