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Muy probablemente el documental más completo y totalizador del fenómeno del rock mexicano en todas sus aristas posibles y aún más allá de ellas, realizado por el obsesivo Juan Carlos Valladolid Bocanegra que ha llevado eso de “la historia interminable” a extremos verdaderamente de edición continua sin aparentemente una versión definitiva.
Esta vez se trata de los dos DVD más representativos de la escena “oficial” e “independiente” con más de cuatro horas que dan cuenta de “casi” todas las bandas, los informantes confiables, los no tanto; los que aparecen en los créditos, los que no, pero que ahí están, y muchas de las escenas más dantescas, verídicas y delirantes de nuestro rock. Ese tan alejado de Dios y tan cerca de todo tipo de disqueras con villanos, locos, aprovechados y hasta confiables en un río infestado de pirañas.
A las mil y una versiones que corren en las redes sociales y YouTube ésta, que según su director, buceando en la diversidad de nuestro rock, pinta para ser la definitiva, hay que agregar las alternas como producto de la edición de perfección extrema. Bocanegra es de ese tipo de realizadores que, por citar un ejemplo, el día de su estreno oficial en el Circo Volador, todavía andaba editando.
El hilo conductor del rockumental, radiografía y columna vertebral de rock nacional, lo lleva el baterista de la versión oficial de Los Locos del Ritmo: Rafael Acosta y, se podría decir, que están casi todos los que están entre grupos, solistas, híbridos, periodistas, especialistas, mentirosos profesionales, oportunistas, figuras, figurones y espécimenes que no podrían faltar, como el “Fidel Velázquez del rock mexicano”, Alejandro Lora, o la verdad santificada de Nezayork, Charlie Montana, aparte de presidenciables independientes como Sergio Arau o Armándaro Molina, que mantiene —independientemente de todo lo que se ha escrito— la tradición oral de Avándaro.
Bocanegra, ganador en CDMX con su corto Por amor en aquel famoso Reto Panasonic, ha dejado parte de su vida y obligaciones con este gran testimonial del rock mexicano, que acaba revelando una realidad reconocida en, por ejemplo, el Sundance London, donde estas cinco horas de repaso por la historia de nuestro rock, ya se ha vuelto una lección de vida, verdad, excesos y mentiras con plus de verdadero horror como la boda de Alex y Chela Lora en la basílica de Guadalupe. El material de bonus es apabullante, producto de la paciencia y obsesión zen de su director en asociación delictuosa con Panther Films, CDINLIFE, DRR y POHUA Producciones.
La lista de entrevistados y actuaciones en grandes y pequeños escenarios es abrumadora, así como algunas de sus contundentes respuestas para aventurarse en un diagnóstico clínico del estado en que se encuentra un movimiento de géneros que incluye hasta las últimas manifestaciones del rock indígena, punk, ska, techno-quién-sabe-que; fusión, metal punk mexicano a como Dios nos dio a entender y anexas, con exponentes del pasado, presente
y futuro.
Parece que no se le fue nada a Bocanegra y, si se le fue, ahí está la edición exprés corregida y generalmente aumentada con historias contadas en primera persona. Dios sabe cuánto le ha chingado Juan Carlos para dejar en claro los tumbos que sigue dando nuestro rock.
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