IFT y Cofece a la congeladora

Irene Levy

Hoy es el último día para que los aspirantes a comisionadas y comisionados del Instituto Federal de Telecomunicaciones y de la Comisión Federal de Competencia Económica, envíen sus documentos al Comité de Evaluación para ocupar la plaza que quedará vacante en febrero de 2019 y existen muchas preguntas en el aire sobre qué pasará con estos nombramientos, y en general con estos organismos, aquí le cuento. Como usted sabe, ambos órganos fueron creados en 2013 mediante una reforma constitucional, por naturaleza son autónomos, es decir, no dependen de ninguno de los tres poderes, al igual el Banco de México o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Son órganos colegiados que toman las decisiones a través de un pleno compuesto por siete comisionados. Aunque los nombramientos son por nueve años, se han hecho desde el inicio de forma escalonada a fin de que cada año cambie uno de ellos.

¿Cómo se nombran los comisionados? El procedimiento está establecido en la propia Constitución: el Comité de Evaluación, integrado por los titulares del Banco de México, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publica la convocatoria y las personas que hayan acreditado los requisitos pueden presentar un examen de conocimientos. Posteriormente, el Comité envía una lista de entre tres y cinco aspirantes con las calificaciones aprobatorias más altas al Presidente de la República, este elige un nombre y lo propone al Senado quien debe ratificarlo o rechazarlo por el voto de las dos terceras partes dentro del plazo improrrogable de 30 días naturales a partir de recibida la lista. Este procedimiento se repetirá las veces que sea necesario si se producen nuevos rechazos hasta que sólo quede un aspirante aprobado por el Comité de Evaluación, quien será designado comisionado directamente por el Ejecutivo.
Según el calendario publicado por el Comité, a más tardar el 20 de diciembre de este año, se enviará la lista de nombres al Presidente de la República, que ya será López Obrador. Pero existen diversos “fantasmas” que nos dejan pensar que esto no será tan terso, veamos algunos posibles escenarios:

1. La congeladora. No existe plazo que obligue al Presidente a elegir un nombre de la lista que le entrega el Comité, con lo que bien podría López Obrador mandarla a la congeladora o rechazar toda la lista y mantener los organismos con seis integrantes, que en el caso del IFT serían seis hombres, hasta en tanto defina qué hacer con ellos. No hay que olvidar que al presidente electo no le encantan organismos autónomos.

2. Modificación constitucional. La “cancelación” de la reforma educativa, uno de los cambios que ha asegurado ya López Obrador que vendrá, traerá como consecuencia que desaparezca el INEE, miembro del Comité de Evaluación, y con ello se desarticule el futuro proceso de nombramiento de comisionados pues el comité no podría instalarse, a menos que esto lo ajusten al cambiar la Constitución. Ahora bien, como la reforma educativa requiere modificación constitucional, podrían aprovechar para “meterle mano” al diseño del IFT y de la Cofece, e incluso desaparecerlos.

3. Comisionado afín. Si se inscribieron al proceso algunas personas que gusten al nuevo gobierno (recordar que los poderes Ejecutivo y Legislativo ahora no son contrapeso), podría entonces quedar una de ellas. Este es el escenario que veo menos probable por dos razones; primero, porque no creo que estén ya tan articulados en el nuevo régimen y, segundo, porque dudo que López Obrador elija legitimar este proceso en órganos peñistas (creados por durante el gobierno de Peña Nieto, no piense usted mal).
Lo que le aseguro es que este tema no se encuentra dentro de las prioridades del nuevo gobierno, con lo que, de las tres opciones que le planteo, me parece que la más probable será la primera en el corto plazo: la congeladora. Y aunque los organismos pueden seguir funcionando con menos comisionados, lo interesante será el mensaje que se estará mandando en materia de organismos autónomos en general, y en particular a los sectores de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica.

EN LA SOBREMESA. Derechos por espectro. Hablando de cambios, uno que debería estar en la agenda de la nueva legislatura en materia de telecomunicaciones, es el replanteamiento del pago de derechos anuales por el uso del espectro radioeléctrico, que es muy alto en nuestro país. Ha sido una demanda de la industria por muchos años, pues se trata de recursos adicionales a los que se determinan como contraprestación en las licitaciones de espectro, es decir, a los que fija el mercado, y que las empresas podrían destinar, por ejemplo, a un mayor despliegue de infraestructura o mejorar la calidad en la prestación de los servicios. Es necesario que se analice este tema pronto, pues el paquete presupuestario está a días de ser presentado; por fortuna Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda, conoce muy bien el sector y en concreto este asunto.

¿Regalo a Televisa y a Azteca? Se filtró la información de que el IFT acaba de prorrogar por 20 años más las concesiones de estas empresas para que operen sus canales abiertos de televisión hasta 2041. No se han dado a conocer los pormenores de este asunto, y aunque esto es práctica común del instituto quien no publica nada antes de notificar a las partes, este tema ha levantado mucho polvo, ese polvo que nos recuerda, no sin justificación, los comunes regalos de final de sexenio sobre todo tomando en cuenta que aún faltaban tres años para que vencieran los plazos de las concesiones y que se resolvió a un mes de concluir el sexenio de Peña. En todo caso, habrá que esperar para conocer el contexto y las condiciones de las prórrogas antes de pronunciarnos.

 

Presidenta de Observatel, profesora de la Universidad Iberoamericana, miembro del Comité de Participación Ciudadana del SNA. Este artículo refleja su posición personal @soyirenelevy

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