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Bretton Woods en doble edad testamentaria

24/07/2019
01:52
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“A mi juicio el proyecto inglés (de J. M. Keynes) era de una amplitud mayor, y de haberse aprobado habría resuelto muchos de los problemas que aún hoy en día preocupan a los estadistas de los diversos países”.
Eduardo Suárez, Comentarios y recuerdos (1926-1946), Editorial Porrúa, S. A., México, 1977, p. 273.

La opinión del entonces Secretario de Hacienda y Crédito Público, y presidente de la delegación mexicana en Bretton Woods, hoy adquiere una relevancia particular. El crepúsculo del orden internacional derivado de aquella trascendente reunión, al menos parcialmente está relacionado con las limitaciones que impuso la representación estadounidense a los alcances de las instituciones ahí imaginadas, limitaciones entre las que destaca la subordinación del Fondo Monetario Internacional a los intereses de ese país:

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Además de ser la única potencia no dañada territorialmente por la II Guerra Mundial, los Estados Unidos aparecían en aquella reunión como un poderoso y singular acreedor rodeado de deudores diversos; muchos débiles, muy débiles, sometidos a uno fuerte, muy fuerte y, especialmente sometidos al diseño institucional ordenado por el gran vencedor de la cruenta pelea. La fuerza económica estadounidense posibilitó la imposición de algunas medidas estratégicas que, a la no muy larga, debilitarían a los Estados Unidos y a la propia imposición.

El caso de la moneda escasa, aunque no es único, resulta emblemático: Para dolarizar al planeta, la balanza comercial del país de emisión, por fuerza, debiera ser deficitaria por un lapso considerable; de ser así (y así fue), el dólar se debilitaría y dejaría de ser tan estable como el oro. El llamado Dilema de Triffin, es un resultado no tan paradójico de la imposición de una moneda de curso forzoso como unidad de cuenta internacional. Se cumplió con el tino y la puntualidad de una maldición, siendo perpetrado por el presidente R. Nixon que así inauguró el principio del fin de la institucionalidad de Bretton Woods (también, con la devaluación del dólar, se abandonó el compromiso de su convertibilidad en oro).

Aquellas instituciones, como lo advirtió Keynes en el día de la fundación, nacieron con grandes deformidades y, por ellas, viven en una suerte combinada de desnaturalización y semi jubilación precoces. Mucho antes de llegar a una avanzada cuarta o quinta edad, habían dejado de servir a los propósitos de su creación; obsolescencia por partida doble. La verdadera desgracia del término si hubiera…, es que sí existe. Ni modo.

Doble ayuda de memoria.- Gracias a las observaciones de la delegación mexicana en aquella reunión, el Banco Mundial de Reconstrucción (la segunda institución ahí alumbrada), se convirtió en el Banco Mundial de Reconstrucción y Fomento. Suárez persuadió al persuasivo Keynes (op. cit., p. 280), y este 22 de julio se cumplieron 75 años de la clausura de la memorable reunión.

Profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, México. [email protected]).

Federico Novelo
Profesor de la universidad Autónoma Metropolitana (UAM, México)