Pedro y el lobo

Enrique Beas

Las horas más difíciles, y miren que han sido varias en esta última etapa para los directivos, se están viviendo en pleno Mundial de Clubes

En plena efervescencia por ser de nuevo los más grandes y con una epidemia de fiebre de amarilla en México, en Emiratos Árabes Unidos muchos no se han dado cuenta del paquete que tienen al volver a casa, con menos días de descanso que el resto en la Liga MX y con un partido de consolación que no consuela a nadie.

Desde el sábado, algo se perdió en el equipo rojiblanco, que manda a Miguel Ponce (no es nada contra él) a dar la cara a una conferencia de prensa después de que el odiado rival gana el título que lo separa y lo deja como el más ganador.

En este viaje al Medio Oriente he podido convivir más con mis colegas que están todos los días pegados a Chivas y nadie da razón de por qué se aferraron a no jugar partidos amistosos importantes para preparar los duelos en Al Ain.

José Luis Higuera no sostiene la mirada en la zona mixta y prefiere salir como jugador diva, al lado de Marianito Varela, quien tampoco levanta la cara. Eso sí, para tomarse una foto antes del ri-dículo —con Zico—, la alta plana estaba bien puesta.

Las horas más difíciles, y miren que han sido varias en esta última etapa para los directivos, se están viviendo en pleno Mundial de Clubes. Creyeron que por haber mandado al ex medio de contención y director técnico de equipos juveniles, Alberto Coyote, a la final de la Liga de Campeones de Asia, tendrían la fórmula que no han encontrado en 18 meses: regularidad.

Prometo enfocarme en lo que vale la pena y acercarme más a la información del River Plate y el Real Madrid. ¡Bienvenidos, bienvenidos! A las horas más complejas para entender la fábula “Chivas, Pedro y el lobo”.

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