El grueso de la información gubernamental del robo de combustible se ha dedicado a los ductos y a quienes los pican para extraer la gasolina. En las conferencias mañaneras del presidente se ha hecho sobre todo hincapié en que si se cerraron tales ductos, que si ya se abrió tal pero lo volvieron a “sabotear” y lo tuvieron que cerrar de nuevo, etcétera. En muchísima menor medida han aparecido por ahí las carpetas de investigación abiertas, las gasolineras coludidas, los miles de millones de pesos lavados en el sistema financiero, la evasión de impuestos.

Sin embargo, lo que nos dicen los especialistas que han estudiado a fondo el fenómeno es que si atendemos a experiencias internacionales, porque el huachicoleo ha sido un problema para muchos países del mundo, una de las estrategias más eficaces para combatirlo no ha tenido que ver tanto con los ductos como con la ruta del dinero:

Con los sistemas de información que tienen Pemex, el Servicio de Administración Tributaria y la Unidad de Inteligencia Financiera se pueden cruzar datos y rápidamente concluir —al detectar las diferencias entre combustible recibido, ventas e ingresos reportados— qué gasolineras podrían estar comprando combustible robado. Aparentemente el SAT ya identificó a 194.

Ojalá la administración del presidente López Obrador detenga a los dueños de estas 194 gasolineras, los someta a proceso y los encierre en la cárcel. No sólo como muestra de que no permitirá la impunidad sino como un mensaje a quienes compren gasolina robada. Un mensaje poderosísimo del que acusarían recibo de inmediato los gasolineros, transportistas, empresarios, cualquiera que haya decidido comprar huachicol para ensanchar sus márgenes de ganancias. Cuando vean las barbas de 194 vecinos cortar… seguramente van a dejar de comprar gasolina robada. Y si no compran, el negocio ilegal se vería mermado. El truco sería entonces que los huachicoleros no se volvieran, por ejemplo, ladrones de autotransporte, como sucedió en alguna medida en Puebla, cuando se reforzó el operativo contra el robo de combustible.

Un cruce de datos financieros es mucho más sencillo que vigilar miles de kilómetros de ductos. El actual gobierno ha informado que se dedicarán 5 mil militares a los mil 600 kilómetros de ductos más huachicoleados. Considerando que los elementos no pueden estar despiertos las 24 horas y por lo menos tienen que descansar un día, toca como de a un soldado cada 700 metros. Tome en cuenta que muchos ductos están escondidos en la sierra, en sitios de difícil acceso. Por eso soy de los que opinan que funciona mejor cerrar los ductos del dinero que los de gasolina.

Y si a ese mensaje hacia afuera se suma un mensaje hacia adentro de Pemex, con la detención y sujeción a proceso de los funcionarios que permitieron que el problema escalara hasta estos insoportables niveles de asalto, para que a nadie se le ocurra aliarse con los huachicoleros, el presidente podría dar enormes zancadas para resolver el problema, y quizá con un menor sacrificio para los ciudadanos y la economía. Por eso soy de los que opinan que hay que presentar a los culpables de este saqueo.

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