Crisis judicial

Ángel Durán

El Poder Judicial en México pasa por su peor crisis y esto se debe en mucho, a los desencuentros que ha tenido con el presidente López Obrador; en los últimos días, se ha publicado sobre la presentación de juicios políticos en contra de los ministros Medina Mora y Pérez Dayán; al primero, se le acusa de tener cuentas en el extranjero por más de cien millones de pesos, cantidad que no puede justificar y el segundo, por haber otorgado una suspensión cuando se impugnó la Ley de Remuneraciones, sin que lo permitiera la Constitución.

A lo anterior, se agrega la confrontación interna de los integrantes de la misma Corte, por el control del poder, sin duda, esto ha mermado todavía más el prestigio del Poder Judicial Federal; aumentemos las acusaciones de nepotismo, corrupción a galope, alianzas entre los poderes políticos locales y algunos jueces federales para favorecer a los Estados.

Este problema lo tiene que resolver el Poder Judicial lo más rápido posible, ya que un sistema de justicia, no debe de ser factor de desconfianza de la sociedad, sus integrantes no deben ser jueces de dudosa reputación o manchados por la corrupción y menos ser parciales y en México, es de lo que más se les acusa.

¿Qué papel debe jugar la sociedad para que se logre la eficacia en la justicia? El papel más importante que debe utilizar la sociedad para tener un sistema de justicia eficiente, es el deber que tiene como pueblo de contribuir a construir un sistema legal que le permita desarrollarse en paz y en armonía, de proteger los derechos humanos y garantizar en igualdad de condiciones y de oportunidad, la libertad en su forma más amplia.

La teoría de los nuevos sistemas judiciales obliga rigurosamente a que la sociedad se inmiscuya y sea ésta, la que establezca las reglas adecuadas para el mejor funcionamiento de esta institución y no dejárselas al poder político, de ahí que, la sociedad no debe quejarse, si no ha cumplido su deber de responsabilidad social.

El ser humano tiene un deber con la democracia y consolidarla, requiere una alta responsabilidad, disciplina y conciencia de trabajar en pro y a favor de sistemas judiciales que permitan llegar al utilitarismo garantista que dé resultados de eficiencia judicial, si los resultados no son positivos, significa que las acciones no son las adecuadas, y entonces, la sociedad está faltando a su deber de la construcción de reglas que impone una democracia socialmente responsable y eficiente.

Por eso necesitamos como colectivo estar consciente de los deberes que como pueblo tenemos, sobretodo, vigilar al sistema judicial, para que cumpla su función colectiva, si se logra, estaremos erradicando la crisis judicial que hoy tenemos.

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