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La tasa de referencia de Banxico y el anclaje de las expectativas inflacionarias

08/02/2018
01:53
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Hoy la Junta de Gobierno del Banco de México dará a conocer su anuncio de política monetaria, donde probablemente incrementen en 25 puntos base (pb) la tasa de referencia ubicándola en 7.5%. El mercado descuenta con 86.6% de probabilidad un alza el día de mañana, mientras que 88% de los economistas encuestados por Bloomberg estiman dicho incremento.

Un tema central dentro del comunicado de política monetaria será el impacto que ha tenido la reciente trayectoria de la inflación sobre las expectativas. Si bien es cierto que la variación anual del índice general de precios al consumidor ya se redujo de 6.77% en diciembre a 5.51% en enero, ésta continúa en niveles significativamente altos. Ello ya ha impactado las decisiones de consumo de los hogares mexicanos. Así, las ventas de vehículos en nuestro país registraron una contracción anual promedio de 11.9% en los últimos cuatro meses (utilizando cifras de la AMIA) y también han caído las ventas al menudeo tanto en los informes del Inegi (-0.8% durante octubre y noviembre) como de la ANTAD (-2.7% en las ventas en mismas tiendas en términos reales durante 4T17).

A pesar de la apreciación de 5.2% que ha registrado la divisa mexicana en los primeros 38 días del año, es muy probable que Banxico decida tomar una medida preventiva para mantener ancladas las expectativas inflacionarias. En este contexto, en las minutas de la última reunión de política monetaria, se pudo apreciar que todos los miembros consideraron que el balance de riesgos para la inflación se deterioró. Un miembro comentó que dicho balance es “abrumadoramente negativo”. Asimismo, todos los miembros enfatizaron que dada la simultaneidad y magnitud de los choques, así como los altos niveles inflacionarios, el mayor reto de la Junta de Gobierno es “mantener ancladas las expectativas en el mediano y largo plazo”.

Por tanto, es conveniente examinar el comportamiento de los indicadores sobre expectativas inflacionarias. En los resultados de enero de la encuesta mensual de confianza del consumidor (ENCO), se aprecia que el componente que mide las expectativas de los consumidores en torno a la inflación de los próximos 12 meses se deterioró significativamente y que en enero alcanzó su punto más bajo desde el mismo mes del año anterior. Ello, no obstante, que en enero de 2017, las expectativas de los consumidores para la inflación fueron afectadas por la liberalización de los precios de los energéticos. Cabe señalar que si se eliminan las observaciones de enero y febrero de 2017 del referido índice, éste se ubicaría en su nivel más bajo, lo que implica que los consumidores están descontando una mayor inflación hacia delante.

De igual forma, las estimaciones de inflación para 2018 de la mayoría de los equipos económicos que responden la encuesta de expectativas de Banxico se han revisado en los últimos meses consistentemente al alza, pasando de 3.65% en septiembre a 4.08% en enero. Por su parte, la inflación implícita en los instrumentos de mercado se ha mantenido alrededor de 3.8 para los plazos de tres a 10 años, por encima del promedio de 3.4% observado desde enero de 2011.

Un indicador alternativo y no convencional sobre las expectativas de inflación puede medirse a través del número de búsquedas que ha tenido el término “inflación” en los últimos meses. Para ello podemos recurrir a Google Trends, herramienta que permite identificar la frecuencia con la que se ingresa un determinado término de búsqueda con relación al volumen de búsqueda total en México.

Cabe destacar que Google Trends es utilizado cada vez más como una herramienta de investigación. El Banco Mundial lo ha empleado para pronosticar series de precios en varios países de Centroamérica como Costa Rica, El Salvador y Honduras. De igual forma, el ECB (European Central Bank) también ha incursionado en el uso de Google Trends para identificar la efectividad de sus modelos econométricos en estimar variables macroeconómicas.

En la gráfica anexa, el eje vertical izquierdo muestra el interés de búsqueda del término “inflación” relativo al punto más alto en la gráfica para México durante un periodo de tiempo determinado (en este caso se utiliza enero de 2010 a enero de 2018). Un valor de 100 es donde el concepto de “inflación” adquiere la popularidad máxima. Un valor de 50 implica una popularidad media para el término, mientras que una puntuación de 0 significa que no hubo suficientes datos de búsqueda para este término.

Como se puede apreciar en la gráfica, el término inflación ha adquirido una mayor popularidad en los últimos meses y alcanza su punto máximo en enero de 2018. El pico en el tiempo considerado puede ser explicado simplemente por la mayor penetración que ha tenido Google como herramienta de búsqueda en nuestro país. No obstante, la búsqueda del término “inflación” empezó a tomar una trayectoria ascendente después de que empezó la fuerte depreciación de la divisa mexicana como resultado del proceso electoral en EU durante 2016. De hecho, se puede apreciar cómo el comportamiento de la divisa mexicana tiende a anticipar el número de búsquedas de “inflación”. Ello es consistente con el efecto rezagado que tiene la depreciación del tipo cambio en el proceso de formación de precios, el cual se estima alcanza su mayor impacto en un periodo de entre seis a 18 meses.

En este contexto, si se considera que la mayor volatilidad de la divisa mexicana durante los próximos meses probablemente estará subordinada a la renegociación del TLCAN y a la incertidumbre derivada de las elecciones presidenciales en México, es muy probable que el banco central trate de acotar dicha volatilidad incrementando la tasa de referencia. Hacia delante, y en la medida en que se disipe la volatilidad generada por los factores de riesgo antes mencionados, el banco central tendría espacio para reducir la tasa de referencia tan pronto como en la segunda mitad de 2018.

Economista Senior de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan son responsabilidad exclusiva del autor.

El autor es Economista Senior para México de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones son responsabilidad absoluta del autor