De puertas traseras y otras vainas ...

Alberto Borbolla

Los adversarios harán lo necesario para desacreditar, desbancar, o tratar de sacar del carril a aquellos que no pertenezcan a su equipo.

Unas de las combinaciones más explosivas, con consecuencias de pronósticos reservados en el mundo de los negocios, es la competencia política y comercial. Los adversarios harán lo necesario para desacreditar, desbancar, o tratar de sacar del carril a aquellos que no pertenezcan a su equipo. Algo similar ocurre en el caso de Huawei Technologies Co. que ha enfrentado entre otras, las acusaciones del Gobierno de los Estados Unidos de querer armar un entramado tecnológico para realizar acciones de espionaje.

Ante la divulgación del reporte que la operadora telefónica inglesa Vodafone Group Plc encontró vulnerabilidades con equipos abastecidos por la empresa de Shenzhen China entre los años 2011 y el 2012, Huawei vuelve a estar en los reflectores. El reporte hace referencia a “puertas traseras ocultas” en el software que podría haberle dado a Huawei acceso no autorizado a la red de línea fija en Italia.

La empresa china ha respondido que en su momento fueron reportados de las vulnerabilidades del software y las resolvieron de manera oportuna, las vulnerabilidades en sí representan un desafío para la industria de las telecomunicaciones en su conjunto. Ahora, hay de vulnerabilidades a vulnerabilidades, en este caso “las puertas traseras” reportadas en realidad son mecanismos estándar usados para propósito de diagnóstico (algo así como el puerto del auto que permite conectar un scanner y hacer un diagnóstico sobre el estado del mismo) lo cual es bastante lejano de la nefaria primer impresión que podríamos obtener al escuchar el término.

Aunque claro, esta capacidad implica un riesgo, en el caso de Vodafone podría incluir un posible acceso de terceros a la computadora personal y la red doméstica de un cliente, a lo que Huawei respondió que al igual que todos los proveedores de TIC, cuenta con un proceso de notificación público; cuando se identifica una vulnerabilidad, se atiende en colaboración con sus socios para tomar las medidas correctivas adecuadas y efectivas.

La posibilidad de que Huawei pueda obtener más contratos con Vodafone expone la inseguridad del gobierno estadounidense. Sólo recordar la importancia de la competencia de un grupo de compañías occidentales, como Nokia y Ericsson, para desplegar redes inalámbricas 5G. Lo que está en juego verdaderamente es el liderazgo en áreas clave de la tecnología 5G y del internet de las cosas, su aplicación en industrias como la energética, automotriz, en el sector salud, entre muchas otras.

A pesar de las sugerencias, o mejor dicho presiones de Estados Unidos, los operadores -incluido Vodafone- se han manifestado contra la amenaza que Huawei sea prohibida en Europa, región que al día de hoy se encuentra rezagada en comparación con China y Norteamérica. Para entender que la motivación real es política más que técnica, basta hacer referencia al último episodio de intriga en la saga: uno de los ministros clave de Theresa May, en Inglaterra, fue despedido por su supuesta participación en filtraciones relacionadas sobre el posible uso de equipo Huawei en la infraestructura de conectividad de 5G del Reino Unido. A diferencia de Italia, Inglaterra forma parte de la alianza “Five Eyes” cuyos miembros comparten información de inteligencia y del cual forma parte también Estados Unidos, de tal forma que la capacidad de influencia e interés de Donald Trump en el tema es mayor.

Estaremos a la espera de cómo se desarrollan los acontecimientos sobre este tema, mientras tanto, si el lector no puede abstenerse de intrigas relacionadas con intereses geopolíticos, puedo recomendarle la serie “The Night Manager”, basada en la novela de John le Carré y en la cual Tom Hiddleston muestra sus credenciales para ser considerado el actor que interprete al nuevo James Bond.

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