El primer campeonato nacional de fútbol

Mochilazo en el tiempo

Este torneo se celebró en el marco del Centenario de la Independencia, congregó por primera vez a todos los equipos del país y fue ideado por el escritor Martín Luis Guzmán.

Texto: Mauricio Mejía Castillo

Diseño web: Miguel Ángel Garnica

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México celebró el centenario de la consumación de su Independencia con un torneo de futbol. Fue el primero en tener un carácter nacional. En Balón a tierra, Javier Bañuelos Rentería apunta que fue Martín Luis Guzmán fue quien tuvo esta idea. Los partidos se llevaron a cabo cada domingo del siete de agosto al 25 de septiembre de 1921. La patada inicial la dio el presidente Álvaro Obregón.

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El general Obregón observa el partido inaugural. Atrás de él, con sombrero negro, el escritor Martín Luis Guzmán.

Los equipos América y Asturias jugaron el partido inaugural en la cancha del Real Club España, ubicado en la entonces Avenida de la Verónica, hoy Melchor Ocampo. El general Obregón llegó una hora tarde a la cita. Frente a él desfilaron algunos de los equipos que participaron en el torneo. El América ganó por un gol.

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Martín Luis Guzmán tuvo la idea de incluir un torneo de futbol entre las Fiestas del Centenario.

Entre los aficionados capitalinos, apunta Bañuelos, despertó gran expectación la oportunidad de ver reunidos a equipos de todas las ciudades que conformaban el mapa futbolístico del país. Los equipos capitalinos eran el México, Amicale Française, Asturias, España, Germania. Del interior de la República llegaron el Guadalajara y el Atlas, de la capital jalisciense; el Iberia de Córdoba; el de la Asociación Deportiva Orizabeña y el Pachuca. Algunos de ellos, como el Iberia, no pudieron llegar a la inauguración por el retraso de los ferrocarriles.

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El equipo Asturias, hoy desaparecido, fue uno de los más populares de la capital. Aquí con la Copa Covadonga en 1921. Crédito Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El general Obregón era un presidente deportista, particularmente aficionado al beisbol. En aquellas fiestas del Centenario, que se llevaron a cabo durante todo septiembre del 21, se incluyeron torneos de basquetbol –la final fue disputada entre dos equipos femeniles, beisbol, tiro, esgrima –con sable, florete y espada- competencias de atletismo, exhibiciones gimnásticas y un campeonato hípico militar. La idea era que el presidente entregara los trofeos a los ganadores de cada disciplina el día 26 pero otros compromisos le impidieron asistir a la ceremonia.

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Obregón entrega la bandera a los atletas que compitieron en los Juegos Olímpicos de París 24, los primeros en los que México participó. El sonorense era un gran aficionado al beisbol.

Era la época en que los diarios sólo tenían una plana deportiva. La de EL UNIVERSAL aparecía los lunes con toda la información de lo ocurrido el fin de semana en los estadios, frontones, pistas, arenas y plazas de toros. Los cronistas escribían en inglés los términos de los deportes, como goal, referee, team, corner, etc.

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El presidente y su secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, en una cena en el Jockey Club. Vasconcelos fue otro gran impulsor del deporte en México.

La final del Torneo del Centenario se jugó entre el España y el Asturias, un clásico de aquellos años. Junto con el América –el primer equipo conformado con puros mexicanos-, eran los equipos más populares de la Ciudad de México.

Los equipos finalistas formaban parte de la Colonia Española en México pero siempre estuvieron enfrentados dentro y fuera de la cancha. El cronista Don Facundo escribió en este diario: “Llegaron para la final del campeonato estos dos equipos españoles pertenecientes a dos Ligas distintas, fundadas con el exclusivo objeto de mantener vivo el antagonismo que hace del futbol un espectáculo en decadencia”.

Era tan conocida la rivalidad que se esperaba que el juego terminara con violencia. El comité organizador decidió registrar a todos los asistentes a la entrada para recogerles las armas que portaran. En aquel México, que seguía siendo la fiesta de los balazos, era ordinario que un hombre trajera un revólver debajo del saco. Los boletos para la final costaron dos pesos en sombra y uno cincuenta en sol, precios altos para entonces –el cine costaba 70 centavos.

Según Don Facundo el Asturias dominó de una manera absoluta al España jugando un futbol precioso.  Parecía que los blanquiazules astures se llevarían la copa. En el segundo tiempo el árbitro marcó un tiro libre en favor del España. Los rivales protestaron y coléricos abandonaron el campo.  Las tribunas los apoyaron.

Se tomó la decisión de repetir el encuentro al otro día pero los asturianos se negaron. Se formó una “Selección” con otros jugadores para competir contra los españoles. El partido terminó con un 0-0 y el España ganó por default. De esta manera el equipo que recibió del Rey Alfonso XIII el título de Real ganó la Copa del Centenario, cien años casi exactos después de la entrada triunfal de Iturbide a la capital mexicana.

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Porristas del Club España. El equipo ganó por default la Copa del Centenario. Crédito: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La foto principal es de la final de la Copa Centenario en septiembre de 1921, la cual se disputó entre los equipos de España (camiseta blanca) y el Asturias (de rayas). España ganó por default. Archivo fotográfico de EL UNIVERSAL.

La imagen comparativa antigua es la de un jugador del equipo Asturias sosteniendo la Copa Covadonga, en la final del torneo del mismo nombre, celebrado también en 1921. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

Fotografías antiguas: Archivo EL UNIVERSAL.

Fuentes: Hemeroteca y Archivo fotográfico de EL UNIVERSAL. Bañuelos Rentería Javier, Balón a tierra.

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