Viruela, cólera y ántrax. Así se desarrollaron las primeras vacunas

La vacunación es una manera simple, segura y efectiva de proteger a la gente de enfermedades mortales prevenibles antes de que entren en contacto con ellas

Viruela, cólera y ántrax. Así se desarrollaron las primeras vacunas
Foto: Zhang Yuwei/Xinhua
Ciencia y Salud 29/12/2020 18:49 Redacción Ciudad de México Actualizada 20:40
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la vacunación es una manera simple, segura y efectiva de proteger a la gente de enfermedades antes de que entren en contacto con ellas.

La vacunación entrena a las defensas naturales del cuerpo para generar resistencia a infecciones específicas, ayudando a que el sistema inmune se fortalezca.

Por medio de la vacunación, el sistema inmune crea anticuerpos de la misma manera en que lo haría al estar expuesto a una infección; sin embargo, las vacunas sólo contienen formas inertes o débiles de virus y bacterias, por lo que no causan la enfermedad en sí ni representan riesgo de complicaciones.

Actualmente, las vacunas existen en versiones tanto inyectables como aquellas que son administradas vía oral o por la nariz.

Hoy en día, existen vacunas para combatir al menos 20 enfermedades mortales, incluyendo la influenza, el tétanos y la difteria. A continuación te contamos cómo se desarrollaron las primeras vacunas y por qué es tan importante vacunarse.

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¿Cómo se desarrollan las vacunas?

Las vacunas más comunes hoy en día han estado disponibles por varias décadas. Cada una de ellas ha tenido que pasar por un proceso de pruebas rigurosas para asegurar que sean seguras de usar antes de ser aplicadas en personas.

En su etapa experimental, las vacunas son probadas en animales para examinar no sólo su seguridad sino su potencial de prevenir enfermedades. 

Posteriormente, las vacunas experimentales comienzan a ser probadas en humanos en un proceso de ensayos clínicos dividos en tres fases.

En la fase 1, la vacuna es administrada a un pequeño número de voluntarios para analizar su seguridad en humanos, confirmar que genere una respuesta inmune y determinar cuál es la dosis adecuada.

En la fase 2, la vacuna es administrada a cientos de voluntarios, quienes son monitoreados en caso de presentar efectos secundarios para seguir analizando la respuesta inmune que genera. Es en esta fase, los voluntarios tienen las mismas características que las personas a quienes se pretende inmunizar una vez aprobada la vacuna. Además, algunos voluntarios reciben la vacuna real mientras otros reciben placebos, lo que permite hacer comparación y obtener diversas conclusiones.

En la fase 3, la vacuna es administrada a miles de voluntarios, al igual que en la fase 2. Los datos sobre los distintos grupos se comparan para comprobar que la vacuna sea segura y efectiva.

Tras finalizar las tres fases de los ensayos clínicos, las vacunes siguen otros procesos de monitoreo para detectar cualquier tipo de efecto secundario y seguir analizando su efectividad en el uso rutinario en mayor número de personas para determinar la mejor manera de utilizarla a modo de obtener la mayor protección posible.

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Foto: Pornpak Khunatorn
 

¿Cómo fue el desarrollo de las primeras vacunas?

La historia de las vacunas se remonta al siglo XVII cuando los monjes budistas bebían pequeñas cantidades de veneno de víbora para generar inmunidad contra las mordidas, así como con la variolización o inoculación de la viruela, como señala el portal La Historia de las Vacunas publicado por el Colegio de Médicos de Filadelfia.

No obstante, en el mundo occidental, se considera que Edward Jenner fue el fundador de la vacunología pues en 1796 inoculó a un niño de 13 años contra el virus de la viruela bovina y demostró que generó inmunidad.

Dos años después, en 1798, se desarrolló la primera vacuna contra la viruela. La inmunización sistemática contra la viruela durante los siglos XVIII y XIX culminó en su erradicación a nivel global en el año de 1979, de acuerdo con el Centro Consultor de Inmunización de Nueva Zelanda (IMAC).

Por su parte, Louis Pasteur contribuyó al desarrollo de la vacuna contra el cólera en 1897 y la vacuna contra el ántrax en 1904.

La vacuna contra la peste, una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, a finales del siglo XIX. Además, de 1890 a 1950, hubo un gran desarrollo de vacunas bacterianas.

En 1923, Alexander Glenny perfeccionó el método para inactivar la toxina del tétanos con formaldehído, el mismo método que se usó para desarrollar una vacuna contra la difteria en 1926.
 

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Foto: Metropolitan Life Insurance Co.

La vacuna contra la tos ferina tomó más tiempo en desarrollarse pues fue hasta 1949 que se aprobó la primera vacuna contra esta enfermedad en los Estados Unidos.

Con los métodos de cultivo de tejidos virales entre 1950 y 1985 se pudo desarrollar dos vacunas contra la polio lo que, aunado a las vacunaciones masivas en todo el mundo, contribuyó a la erradicación de dicha enfermedad en diversas regiones.
 

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Foto: CDC/Mr. Stafford Smith
 

Posteriormente, se comenzaron a utilizar cepas atenuadas de sarampión, paperas y rubeola en sus respectivas vacunas.

Actualmente, la vacunología se ha beneficiado de la genética molecular y de campos como la inmunología, la microbiología y la genómica. Es así que se pudo desarrollar vacunas contra la hepatitis B recombinante, una nueva vacuna contra la tos ferina, y nuevas técnicas para la producción de vacunas contra la influenza.

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¿Por qué es importante la vacunación?

La inmunización es responsable de salvar la vida de cerca de 3 millones de personas cada año, como señala la OMS.

Una parte fundamental sobre la vacunación es que no solamente protege al que la recibe sino que también protege a la comunidad. Existen personas que por diversas razones no pueden recibir vacunas, así que dependen del resto de los miembros de la sociedad para proteger su salud.

Es gracias a la vacunación que más personas pueden tener acceso a una vida más larga y sana, por lo que es una parte esencial del cuidado de la salud.

Además, la OMS resalta que las vacunas son una herramienta clave en la prevención y control de brotes de enfermedades infecciosas y serán vitales en la batalla contra la resistencia a los antimicrobianos.
 

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A pesar de lo importantes que son las vacunas para el bienestar de la población mundial, se calcula que cerca de 20 millones de niños y niñas no tienen acceso adecuado a la vacunación, al grado tal que existen países en donde las campañas de vacunación se han estancado o incluso revertido, lo cual supone un gran riesgo para los avances previamente logrados.

Esta resistencia a las vacunas ha estado presente desde que se comenzó a implementar programas de vacunación. A finales de 1970 y durante los 80 se dio un período de declive en el número de empresas productoras de vacunas, lo cual se dio, en parte, por la implementación del programa nacional de Indemnización por Daños por Vacunas en Estados Unidos en 1986, cuyas consecuencias siguen presentes hasta nuestros días en forma de crisis de suministros y esfuerzos de grupos antivacunas, como señala el IMAC.

mp

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