En 2025, México puso fin a una racha de 11 años consecutivos de crecimiento en el flujo de remesas. De acuerdo con BBVA Research, el país recibió 61 mil 791 millones de dólares por remesas familiares, lo que representó una caída anual de 4.6%, tras un periodo en el que estos recursos casi se triplicaron, al pasar de 23 mil 90 millones de dólares en 2013 a 64 mil 746 millones en 2024.
El análisis del banco señala que, aunque el resultado anual fue negativo, la contracción fue menor a la prevista a mediados de año. En diciembre de 2025, las remesas sumaron 5 mil 322 millones de dólares, un incremento de 1.9% anual, con lo que se rompió una racha de ocho meses consecutivos de caídas.
BBVA atribuye este comportamiento, en parte, a un posible adelanto de envíos ante la expectativa de cambios fiscales en Estados Unidos, origen de 97.1% de las remesas que llegan a México.
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Remesas en los estados
Por entidad federativa, Guanajuato se mantuvo como el principal receptor de remesas en 2025, con 5 mil 515 millones de dólares, seguido de Michoacán y Jalisco. En conjunto, nueve estados concentraron 62% del total de remesas recibidas en el país.
A pesar de la contracción nacional, nueve entidades reportaron incrementos anuales, encabezadas por Baja California, con un crecimiento de 22.2%, mientras que entidades como Ciudad de México y Estado de México registraron caídas de 17% y 20.4%, respectivamente.
BBVA destacó que el desempeño de México contrastó con el de otros países de América Latina y el Caribe, donde las remesas crecieron en promedio más de 16% en 2025. En economías como Honduras, Guatemala y El Salvador se observaron aumentos de doble dígito, impulsados por un mayor flujo de migrantes no autorizados hacia Estados Unidos en años recientes. En el caso mexicano, el banco subrayó que la migración no autorizada creció de forma limitada entre 2021 y 2023, lo que redujo la base de nuevos remitentes.

Factores que impactarán el envío de remesas
Hacia 2026, BBVA identificó tres factores de presión para el flujo de remesas. El primero es una posible desaceleración económica en Estados Unidos, donde el crecimiento del empleo se moderó de forma significativa en 2025. El segundo es el endurecimiento de la política migratoria bajo la segunda administración de Donald Trump, que derivó en niveles históricamente bajos de aprehensiones en la frontera y en la deportación de 320 mil migrantes durante el año.
El tercero es la apreciación del peso mexicano, que podría reducir el poder adquisitivo de los hogares receptores de remesas, especialmente en zonas rurales y semiurbanas.
“De continuar o mantenerse esta apreciación del peso mexicano en 2026, se podría observar una reducción del poder adquisitivo de los hogares receptores de remesas en aproximadamente un 15%. Dos tercios de los receptores de remesas en México se encuentran en zonas rurales o semiurbanas, por lo que estas zonas serán las más afectadas”, dijo.
El banco explicó que, de manera agregada, la caída de las remesas en 2025 no implica una afectación significativa para el consumo ni para la balanza de pagos del país, aunque advirtió que el entorno para 2026 estará condicionado por factores externos que incidirán en la evolución de estos flujos.
mcc
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