Las bandas criminales ya no se limitan a crear empresas fantasma para lavar dinero producto de actividades ilícitas, como las obtenidas por el tráfico de drogas.

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Ahora están incursionando en negocios establecidos para tomar el control y encubrir sus operaciones, advirtió el director ejecutivo asociado de Kroll México, Arturo del Castillo.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el directivo de la consultoría sobre riesgos y asesoría financiera afirmó que, al referirse al narcotráfico, están involucradas muchas sustancias, no sólo la marihuana y cocaína.

“Todo parece indicar que el fentanilo es ahora una de las sustancias que genera más ingresos a las bandas criminales”, afirmó el especialista en investigaciones forenses y financieras.

De ahí que, como parte de los recursos que genera el narcotráfico, “una buena porción de ese pastel” ya lo aporta el fentanilo, aseguró, porque genera flujos de dinero que requieren ser lavados para integrarlos a los sistemas financieros.

Se dispara presión a empresas para que laven dinero
Se dispara presión a empresas para que laven dinero


Sofisticación

Del Castillo destacó que, para lavar dinero, los narcotraficantes ahora son más sofisticados y una tendencia detectada, a diferencia del modus operandi tradicional, es que están incurriendo en la captura de compañías.

“El narcotraficante lo que hace es llegar a un lugar, a una compañía que ya tiene cierta presencia, y a través de métodos coercitivos toma el control”, indicó.

“Le dice al empresario: ‘Mira, no te preocupes, tú vas a seguir vendiendo, comprando, haciendo tu negocio’. Al dueño de un hotel le dicen: ‘Vas a seguir atendiendo a tus huéspedes. Lo que va a suceder es que toda la administración la vamos a llevar nosotros’”.

De ahí la sofisticación, porque los grupos criminales ya tienen estructuras con conocimiento técnico, saben llevar registros contables y estados financieros, pagar impuestos, es decir, toda la gestión de una empresa.

“Capturan a la empresa y ésta sigue funcionando; la otra forma es ir a las escuelas y atraer a la gente”, aseguró.

Así es como se identificó que ahora el lavado de dinero tiene tres etapas: la colocación, el encubrimiento y la integración.

Se coloca el dinero producto de un ilícito en donde nadie puede sospechar que hay lavado de dinero para esconderlo y mezclarlo con dinero limpio.

“Ese es el nivel de sofisticación que nos preocupa porque habla de que el crimen organizado puede estar afectando cadenas de valor muy extendidas y de alto valor económico para el país”, advirtió Del Castillo.

Lamentó que el crimen organizado y, por extensión, el lavado de dinero, se han beneficiado por la existencia de gente preparada ya integrada a una banda criminal que va a la escuela y se especializa: aprende a hacerlo.

Desafortunadamente, agregó, eso se está normalizando. “Tal vez en nuestra generación se veía mal o no deseable involucrarse en bandas criminales. Pareciera que hoy se ha normalizado en algunos sectores, al punto que se le mira como un empleo más”, dijo.

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Focos rojos

De acuerdo con información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el primer trimestre de 2023 los reportes antilavado de operaciones inusuales que envían las instituciones financieras sumaron un total de 81 mil.

Se trata de los informes que deben enviar sobre todo los bancos a esa instancia sobre los movimientos que pudieran ser sospechosos, ya que no concuerdan con el patrón habitual del cliente en cuanto al monto o frecuencia, sin ninguna justificación.

El especialista en temas de combate al lavado de dinero, Jorge Lara, coincidió en que, además de crear empresas, los delincuentes también las capturan por distintos métodos.

De ahí, advirtió, cobra relevancia conocer al beneficiario final, aquella persona que, a través de cualquier acto de intimidación, simulación, fuerza o amenaza tiene el control y los réditos o beneficios de una empresa.

Por ejemplo, señaló, a un hotel que tiene sus socios y es una actividad legal, llega un grupo criminal, y por la buena o por la mala, se apodera de los órganos de control y la administración, y rige para los efectos de su actividad criminal.

Del Castillo subrayó que lo relativo al fentanilo debe preocupar no sólo por lavado de activos, sino por las repercusiones sociales y económicas que conlleva.

Por ello, consideró importante la cooperación entre los países involucrados en vez de buscar culpables, pues la desunión beneficia al crimen organizado.

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