Mientras en México se desarrolla el Tren Maya, el ferrocarril ha sido un medio de transporte principal en el mundo.

Argentina, Japón, Estados Unidos y la Unión Europea utilizan este medio tanto para movilización de materiales como de pasajeros. Los trenes normalmente hacen rutas largas que comunican a las principales capitales del mundo.

En Estados Unidos, la mayor parte del sistema ferroviario usa el diesel como principal fuente de energía, y en países europeos y asiáticos las locomotoras eléctricas se han ido implementando con el paso de los años.

En Alemania, a mediados de 2018 se lanzó el primer tren con combustión a partir del hidrógeno, con el objetivo de dejar atrás al diesel usado comúnmente como combustible principal.

Se buscó una forma más ecológica de moverse. Los trenes de hidrógeno equipados con células combustibles que producen electricidad a partir de la combinación de hidrógeno y oxígeno por termodinámica utilizan esta tecnología para su movilidad.

A pesar de que el costo de adquisición de la tecnología es alto, el gasto de uso comparado con trenes de diesel se reduce.

De acuerdo con declaraciones de Henri Poupart-Lafarge, CEO de Alstom —compañía del primer tren—, la tecnología es una alternativa para combatir la polución. Se necesitan 10 minutos para recargar la batería, la cual tiene una duración de 10 a 12 años.

En Argentina, la operadora ferroviaria del Estado cuenta con 3 mil 870 kilómetros de red en todo el país, la cual conecta 360 estaciones mediante mil 893 trenes diarios. De acuerdo con el ministerio de Transporte, se movilizan 345 millones de pasajeros anualmente. El sistema cuenta con conexiones hacia Paraguay, Bolivia, Chile, Brasil y Uruguay.

Los trenes a larga distancia funcionan a base de diesel y los interurbanos son eléctricos.

Las alternativas más amigables con el planeta se replantean con mayor frecuencia en los recientes años. A diferencia de otros sistemas ferroviarios, en países asiáticos como China y Japón los trenes no emplean combustibles fósiles ni de otro tipo.

El tren Maglev en China usa el principio de atracción y repulsión magnética en el cual el vehículo y las vías tienen electroimanes que facilitan su desplazamiento. Alcanza velocidades de 433 kilómetros por hora, recorriendo distancias de 30 kilómetros en menos de ocho minutos, haciéndolo el más rápido del mundo.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses