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Bruselas.— El acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés) cumplió con las directrices de la política de rechazo a la lucha contra el cambio climático por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

La organización ambientalista Club Sierra afirma que no sólo los países ignoraron los reclamos de las ONG para hacer de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte un pacto amistoso con el medio ambiente, sino que añadieron elementos que suponen una amenaza para clima, aire y agua.

“Una auditoría ambiental al texto del acuerdo revela que ni siquiera menciona el cambio climático. Este negacionismo deja intactos los incentivos del TLCAN para que las corporaciones eludan las políticas de energía limpia requeridas en las entidades de Estados Unidos”, destaca.

El pacto además pasa por alto los compromisos asumidos por EU en los acuerdos ambientales multilaterales; de los últimos siete, cuatro son ignorados, dos aparecen con lenguaje diluido, y sólo uno es incluido.

Los negociadores no nada más fallaron en hacer referencia al compromiso de lucha contra las emisiones contaminantes responsables del calentamiento global, sino que añadieron elementos que prolongarán la contribución del TLCAN a la crisis climática en las zonas fronterizas y más allá.

Según la auditoría realizada por expertos de una de las más antiguas organizaciones especializadas en conservación, el pacto ofrecerá a las corporaciones nuevas formas para debilitar las políticas ambientales, promoverá la práctica de extracción de gas y petróleo del subsuelo conocida como fracking y generará incentivos para que las compañías altamente contaminantes “tiren sus residuos tóxicos en México”.

Si bien el acuerdo tiene un capítulo sobre medio ambiente, éste se distingue por no incluir compromisos vinculantes. Por ejemplo, el documento reconoce que “la contaminación del aire es una grave amenaza para la salud pública”, pero no incluye una sola regla vinculante para reducir la contaminación del aire .

Greenpeace igualmente critica los resultados del acuerdo que los líderes norteamericanos pretenden firmar en noviembre.

La organización, a través de su oficina en Quebec, sostiene que “en el siglo XXI, ningún acuerdo comercial debe ignorar la urgencia de la crisis climática. Sin embargo, tenemos una versión reelaborada del TLCAN que prioriza los intereses corporativos a expensas del ambiente”.

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