No somos el francotirador del fisco, dice la Prodecon

25/10/2018
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Leonor Flores
Apoyo. El libro de la Prodecon costará 50 pesos y lo recaudado se donará a la fundación Michou y Mau IAP. Foto: CORTESÍA

No somos el francotirador del fisco, dice la Prodecon

25/10/2018
01:51
Leonor Flores
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Presenta un libro sobre el drama que viven algunos contribuyentes en México; se busca generar conciencia entre las personas y que conozcan sus derechos

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La Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon) nunca ha pretendido ser el francotirador del fisco, afirma la ombudsman fiscal, Diana Bernal.

En entrevista con EL UNIVERSAL con motivo de la presentación del libro 101 Historias de terror vividas por los contribuyentes en México, el primero que se edita en el país y en el mundo sobre ese tema, dice que esa no es la intención.

“Yo se lo platiqué [la idea del libro] a Osvaldo [Santín, jefe del SAT] desde hace tiempo; se preocupó un poco, pero le dije que nosotros [Prodecon] nunca hemos querido ser francotiradores, sino simplemente denunciar los casos”, afirma respecto a la reacción del Servicio de Administración Tributaria (SAT) sobre el libro que narra lo que han tenido que padecer los contribuyentes.

Le envío la invitación para la presentación del libro que se hizo ayer en la Casa Universitaria del Libro, pero no pudo asistir por estar atendiendo trabajos de la transición con el nuevo gobierno.

Bernal aclara que todas las situaciones que se relatan en el libro no son exclusivas de México, las viven los contribuyentes en cualquier parte del mundo y por eso han creado la figura del defensor o del ombudsman fiscal.

Son vivencias que si bien no te llevan a perder la vida, sí se sienten amenazados por algo que implica que te puedas quedar sin tu patrimonio, los instrumentos necesarios para trabajar o que te inmovilicen tú cuenta bancaria, dice.

“Eso es más terrorífico a que se te aparezca el bogeyman (aterrador ser legendario para asustar a los niños), porque las vicisitudes de los contribuyentes pueden ser escalofriantes”, advierte.

También son historias conmovedoras de adultos mayores que un día se ven desamparadas sin saber qué hacer.

Hay derechos. Para evitar más historias de terror, Bernal dice que primero se requiere que los contribuyentes sepan que tienen derechos. “En todas partes del mundo sucede, en donde ni siquiera es culpa de las administraciones tributarias”.

Una vez que tengan conciencia de que existen los derechos del contribuyente, deben saber que no necesariamente el juicio es la única alternativa para solucionar una controversia con el fisco; hay acuerdos amistosos, puntualiza.

El libro es una edición de fabricación casera. El editor es Rodrigo Porrúa. La portada la tomaron de internet y la compraron a un precio muy módico. Tendrá un precio unitario de 50 pesos y la totalidad de los ingresos se destinarán a la fundación Michou y Mau IAP.

La distribución estará a cargo del Grupo Rodrigo Porrúa en las principales librerías, autoservicios, tiendas departamentales del país.

Se podrán encontrar las historias sobre cómo el tema tributario y aduanero le puede causar graves problemas a la gente. Se cuenta la historia por ejemplo del embargo que sufrió un contribuyente de los aparatos de su gimnasio porque eran rentados y el SAT le pedía los pedimentos de importación.

Auditoría interminables, la regulación de una empresa que ya estaba dada de baja y le seguían cobrando impuestos, un hombre detenido en Islas Marías no podía obtener su libertad precautoria porque existía de por medio un oficio de cumplimiento de obligaciones fiscales y una joven desesperada porque no podía traer de regreso su bicicleta que llevó a Austria, en donde compitió en un triatlón, ya que la necesita para otra competencia.

“Son muchas cosas que suceden que no te esperas y pueden ser terroríficas”, comenta Bernal.

También se cuenta el caso de una anciana de 90 años de edad que vive de sus ahorros y un día le inmovilizan su cuenta bancaria por un viejo adeudo de su papá que antes de morir vendió un terreno con un pozo por el que no se habían pagado los derechos de agua.

Una joven arquera que fue a entrenar a Estados Unidos y de regreso no le dejaban ingresar a México su arco y flechas.

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