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Unión Bayer y Monsanto, con límites en México
Werner Baumann, CEO de la alemana Bayer AG, aseguró que la adquisición de Monsanto es un punto estratégico en su cartera de empresas en salud y nutrición. Foto: ARCHIVO REUTERS

Unión Bayer y Monsanto, con límites en México

05/06/2018
02:48
Miguel Pallares
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La alemana planea cerrar la compra de la empresa de herbicidas y transgénicos; Cofece condiciona la desinversión de negocios para que opere en el país

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Bayer, la multinacional alemana creadora de la aspirina, anunció que planea cerrar la adquisición del corporativo estadounidense Monsanto el próximo 7 de junio, a través de una transacción valorada en 63 mil millones de dólares, la cual estará condicionada en México ante el tamaño y participación de mercado del nuevo gigante.

En el país, Bayer cuenta con 3 mil empleados y sus ventas anuales superan los 20 mil millones de pesos. La empresa cuenta con dos plantas en el Estado de México, una en Tlaxcala y otra en Orizaba, las cuales producen medicamentos que no requieren receta médica como Alka-Seltzer, así como productos para protección de cultivos, salud animal y químicos.

Monsanto tiene ingresos cercanos a 10 mil millones de pesos anuales en México (cerca de 500 millones de dólares) y tiene una plantilla de 750 empleados. En el mercado mexicano, la multinacional tiene marcas como Asgrow y Dekalb, cuenta con cuatro plantas de producción y siete centros de investigación.

“La adquisición de Monsanto es un punto estratégico en el fortalecimiento de nuestra cartera de empresas en salud y nutrición. Duplicaremos el tamaño de nuestro negocio de agricultura y crearemos un motor de innovación en agricultura”, dijo Werner Baumann, presidente del consejo de Bayer AG.

Dentro del mercado mexicano, Bayer y Monsanto ofrecen a los agricultores una gama de semillas y también productos para la protección de cultivos como herbicidas.

En México, casi 100% de los cultivos de algodón utilizan semillas transgénicas. En el caso de la soya, se cultiva en ciertas partes del país, mientras que el maíz genéticamente modificado no está permitido actualmente, aunque se importa ese alimento de otros lugares como Estados Unidos, donde sí se usan este tipo de semillas, dijo.

Tras la operación con Monsanto, Bayer se convertiría en el único oferente de semillas de algodón genéticamente modificado (transgénico) en México y obtendría una amplia participación en el mercado de semillas para cultivos como cebolla, pepino, tomate, sandía, melón y lechuga, así como en herbicidas no selectivos.

Ante la magnitud que alcanzaría la compañía en México, el órgano antimonopolios nacional determinó que la transacción de compra-venta estaba condicionada a la venta o desinversión de los negocios de semillas de algodón genéticamente modificado, la totalidad de semillas vegetales y ciertos herbicidas no selectivos de Bayer.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que dirige Alejandra Palacios, resaltó que los mercados que condicionó “presentan altas barreras a la entrada, relacionadas principalmente con la dificultad y el tiempo que requiere la investigación y desarrollo de nuevos productos, las restricciones normativas y los altos montos de inversión”.

En análisis del expediente CNT-024-2017, la Cofece indica que si no hubiera condiciones la operación “reduciría de manera importante las alternativas que tienen los agricultores mexicanos en una amplia gama de semillas y en herbicidas no selectivos, lo que podría ocasionar mayores precios y menor innovación”.

Cambio de nombre. En su anuncio a inversionistas, Bayer informó que mantendrá el nombre de su compañía, mientras que la denominación de Monsanto desaparecerá.

Los nombres de los productos de Monsanto se mantendrán y pasarán a formar parte del portafolios de la firma alemana.

A escala mundial, Bayer tendrá que desinvertir en negocios que generarían ingresos por más de 2 mil millones de dólares en ventas en 2017, mientras que en México la empresa también deberá realizar ajustes de esa índole para completar la operación.

Bayer y Monsanto deberán vender al corporativo alemán Basf los negocios de semillas vegetales, semillas de algodón genéticamente modificado y de herbicidas no selectivos elaborados a partir de glufosinato de amonio, todo esto en México.

“Basf opera a nivel mundial y posee un negocio para la protección de cultivos (insecticidas, fungicidas y herbicidas), así como fertilizantes y productos para el tratamiento de semillas. La Cofece determinó que esta empresa cuenta con la capacidad e incentivos para competir de manera vigorosa en los mercados involucrados”, añadió el órgano antimonopolios mexicano.

EL UNIVERSAL buscó a Bayer y Monsanto para conocer su posición sobre la decisión de la Cofece, pero ambas empresas prefirieron no hacer declaraciones.

En la Bolsa Alemana, dentro de la plataforma Xetra, donde cotizan las acciones de Bayer AG, los títulos mostraron una reacción sin mayores sobresaltos, ya que desde mayo de 2016 Bayer había anunciado su intención de adquirir a Monsanto, aunque eran necesarias las aprobaciones regulatorias para concretarla.

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