11 | NOV | 2019
Inyectarán 221 mdp para rescatar lago de Texcoco
La zona del lago de Texcoco sufre deterioro ambiental e hidrológico, pues ha sido objeto de acciones de infraestructura como el NAIM, dice Conagua. Foto: ARCHIVO. EL UNIVERSAL

Inyectarán 221 mdp para rescatar lago de Texcoco

09/08/2019
02:15
Noé Cruz Serrano
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Conag ua informa que obras para construir nuevo aeropuerto afectaron área; recursos se destinarán a estudios para rehabilitar, restaurar y conservar zona

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Tras la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) gastará 221 millones de pesos en 44 estudios de factibilidad para la “rehabilitación y rescate del lago de Texcoco”.

El objetivo es desarrollar acciones que respondan a las necesidades de las actividades de restauración y conservación ambiental en la zona federal del lago de Texcoco, así como para mantener los lagos Nabor Carrillo y Recreativo, de acuerdo con información a la que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

La Conagua sostiene que “con las obras para la construcción del NAIM, el área del lago de Texcoco se vio altamente afectada por la desecación, con el objeto de llevar a cabo las actividades para la instalación de la infraestructura del edificio terminal, torre de control, pistas de aterrizaje y vialidades, cambiando drásticamente las condiciones hidráulicas y ambientales del mismo”.

La gerencia del Parque Ecológico Lago de Texcoco de la Conagua subraya que el nuevo aeropuerto fue cancelado a finales de 2018 y en su lugar se decidió construir, junto con la zona federal, el Proyecto Ecológico Lago de Texcoco, parque metropolitano de escala mundial.

El proyecto para la rehabilitación del lago contempla obras complementarias a los trabajos indispensables para el drenaje y control de inundaciones del oriente de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, así como construir el Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT) en el área donde anteriormente se desarrolló infraestructura hídrica y trabajos de restauración de la zona federal, mediante el desarrollo de espacios públicos a través de acciones de reforestación y construcción de áreas deportivas culturales y educativas.

Lo anterior significa que es necesario proporcionar rehabilitación, conservación y mantenimiento a toda la zona para asegurar condiciones adecuadas de funcionamiento para el uso recreativo.

Sostiene que debido a que el área en la que se desarrollará el parque ha sido objeto de múltiples acciones de infraestructura urbana, entre las que destacan las obras del nuevo aeropuerto, actualmente la zona sufre un deterioro ambiental e hidrológico, el cual debe ser evaluado mediante los estudios de preinversión.

Sumado a ello, las características del suelo de la zona generan movimientos diferenciales constantes en el territorio que deben ser valorados para caracterizar las acciones de mantenimiento de la infraestructura existente, así como las futuras obras en esa parte.

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Estudios necesarios. Las evaluaciones son necesarias, precisa la Comisión Nacional del Agua, porque a la fecha “no se cuentan con estudios técnicos actualizados que permitan determinar con precisión el estado actual de la zona del lago de Texcoco, debido a que se encuentran en el predio las obras no concluidas del NAIM”.

En el caso de la zona Nabor Carrillo, la Conagua señala que debido a las obras de desecación del área se encuentra con niveles bajos de agua y con áreas con gran volumen de azolve, además, sus bordos están deteriorados debido a los diversos hundimientos del suelo.

“Son suelos descubiertos los cuales, debido a las características de los suelos de la región, representan un foco de emisión de partículas PM10, convirtiéndose en un riesgo para la salud pública de más de 60% de la población de la Zona Metropolitana del Valle de México”.

Tres áreas de análisis. En la zona donde se realizaban las obras del aeropuerto de Texcoco, la comisión detalla que fue el área “que ha sufrido los mayores impactos ambientales dentro del polígono de lo que será el proyecto ecológico, razón por la cual las afectaciones pueden ser analizadas en tres ámbitos: modificaciones hidrológicas, impactos en fauna y vegetación, así como presencia de edificaciones.

En la Zona Caracol fueron múltiples conflictos sociales y procesos judiciales abiertos, debido a indeterminaciones en la posesión de predios, por lo que resulta necesario realizar los estudios para determinar la situación legal de los terrenos de la región.

Además, resulta indispensable desarrollar los estudios técnicos para establecer las condiciones del suelo y disponibilidad de agua en el área, para determinar si es viable volver a instaurar un espacio productivo en el lugar.

La Comisión Nacional del Agua manifiesta que los 44 estudios serán licitados entre empresas especializadas y deberán estar listos antes de que concluya este año, para evitar atrasos en la ejecución del nuevo proyecto ecológico que se construirá en la zona.

“De esta manera se podrán dar soluciones anticipadas y solventar cada uno de los problemas observados en las diferentes visitas al sitio y los que arrojen los resultados de dichos estudios”, expone.

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