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Bruselas, Bélgica.— Las comunidades de investigación y educación de Europa y América Latina quedarán interconectadas directamente en 2020 tras la construcción de un cable submarino de comunicación entre ambas regiones.

Ese es el compromiso al que ha llegado el consorcio formado por 11 redes europeas y latinoamericanas (BELLA), luego de la firma del contrato para la construcción del sistema óptico EllaLink, informó este lunes la Comisión Europea.

México participará a través de la instancia afiliada a las Redes Nacionales de Investigación y Educación de América Latina (RedCLARA), la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet (CUDI), una dependencia interesada en el desarrollo de la red y compuesta por académicos asociados procedentes del IPN y la UNAM.

La contratación del espectro óptico tiene como objetivo establecer una ruta de tráfico de datos directa entre centros de investigación y educación de los dos continentes.

Los miembros del programa BELLA consideran que la conectividad fortalecerá significativamente los vínculos de cooperación científica, particularmente en los sectores de la astronomía, física de partículas y la observación de la Tierra.

“Estamos abriendo un canal de colaboración directa con Europa, que garantiza la seguridad y la calidad del servicio para las numerosas aplicaciones científicas y educativas”, destacó recientemente Luis Eliécer Cadenas, director de RedCLARA.

El sistema EllaLink tendrá un costo estimado de entre 200 y 250 millones de dólares. La Unión Europea invertirá en el programa 26.5 millones de euros a través del consorcio BELLA.

“El cable será operativo en 2020 y proporcionará una conectividad confiable de alta capacidad para impulsar los intercambios científicos y culturales, así como los negocios”, sostiene la Comisión Europea.

El sistema desarrollado por Alcatel Submarine Networks está previsto que reduzca la latencia hasta 60%, mejore la protección de la información y establezca un espacio de conexión independiente y más seguro.

En la actualidad, no hay conexión directa entre mercados de América Latina y Europa, todos los datos de investigación y educación pasan por Estados Unidos.

La ruta transatlántica tendrá dos centros de datos en América Latina (puntos de aterrizaje), Sao Paulo y Fortaleza, en Brasil, mientras que el punto de aterrizaje europeo será la ciudad portuguesa de Sines, con extensiones a Madrid y Marsella.

Estará integrada por cuatro pares de fibra óptica, tendrá una extensión de casi 10 mil kilómetros y un periodo inicial de vida de 25 años.

Se espera que el servicio sea abierto y capaz de gestionar inicialmente una capacidad de 72 Tbps por segundo.

El proyecto intercontinental es patrocinado por Marguerite, un fondo de infraestructura con sede en Luxemburgo y París. El director general de Marguerite, Nicolás Merigó, asegura que se trata de una industria con gran potencial de crecimiento a largo plazo, pues los cables submarinos constituyen el núcleo de la infraestructura de telecomunicaciones de nuestros días.

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