Se encuentra usted aquí

¿Cómo andamos en competitividad?

“México sí ha ido avanzando, pero a un ritmo muy lento en comparación con otros países y si miramos en retrospectiva a una década, México muestra un estancamiento”
ARCHIVO EL UNIVERSAL
04/06/2018
05:07
Laura Iturbide Galindo
-A +A

Por Laura Iturbide Galindo

México se ubica en el lugar 51 (4.41 puntos) de los 137 países que participan en el Índice de Competitividad Global, siendo el más reciente el de 2017-2018, por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), que es un indicador de cómo utiliza un país sus recursos y capacidades para proveer a sus habitantes de un alto nivel de prosperidad.

En los últimos años, se ha mostrado una mejoría en el índice, pero en relación a hace diez años, estamos prácticamente en el mismo nivel y por debajo de Chile (número 33), que es el mejor país posicionado de Latinoamérica. México sí ha ido avanzando, pero a un ritmo muy lento en comparación a otros países y si miramos en retrospectiva a una década, México muestra un estancamiento.

No se puede dudar de los esfuerzos de estabilización económica que durante décadas se han venido haciendo y que después de severas crisis, pudimos revertir. Por eso, no sorprende que dentro de los factores de competitividad global en los que México se encuentra en 30% superior del “ranking” estén, por ejemplo, los de calidad crediticia, inflación (donde nos encontramos en 1% más alto), tamaño de los mercados externo e interno, desarrollo de clústeres y de cadenas de agregación de valor.

Incluso en esta clasificación, se ubican algunos relacionados a la salud, que demuestran como país una muchísima mejor situación que, por ejemplo, los que tienen que ver con educación.

En contraste, hay factores que nos ubican en 30% inferior del “ranking”. Tal es el caso de calidad del sistema educativo, del tocante a educación primaria y a la educación en matemáticas y ciencias. Otros como eficiencia del gasto público, carga de regulación gubernamental o participación de la mujer en la fuerza laboral, están aún en un nivel clasificatorio más bajo.

Sin embargo, los que se encuentran en 5% del final de la tabla, son aquellos relacionados con la inseguridad, como los costos a las empresas asociados al crimen y a la violencia y, en particular, el relativo al crimen organizado.

En relación a esta panorámica que nos brinda el WEF, se identifican algunos factores que se requieren para poder crecer más rápido y de manera más incluyente en el país, a saber: vigencia del Estado de Derecho; eficiencia en la asignación de los recursos públicos; regulación eficaz y eficiente; mejoras sustanciales en el sistema educativo; y combate eficaz de la corrupción.

Adicionalmente al profundizar y consolidar las reformas estructurales, están también el manejo de una política fiscal equilibrada y de una política monetaria prudente. Desde luego, es importante mantener una buena política comercial sin restricciones y por eso la importancia de cabildear y negociar a conciencia un acuerdo de libre comercio con América del Norte, y no a bote pronto para lograr calendarios determinados.

Por ahora el TLCAN 2.0 no ha podido lograrse debido a la inflexibilidad estadounidense en temas que nos son viables ni para México ni Canadá, como los relacionados con la estacionalidad; el debilitamiento de los mecanismos de solución de controversias; la sunset clause y una regla de origen que no tiene sentido para manufacturas y autos y que ni siquiera tiene mucho apoyo del sector empresarial estadounidense.

Sin duda aún queda mucho por hacer para estar en las grandes ligas de la competitividad internacional, (el rubro de las instituciones es el gran inhibidor), pero también hay mucho logrado por el país, como el relacionado al ambiente macroeconómico. No podemos obviar lo básico, pero tampoco retroceder. Sería un gravísimo error.

 

Directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac en la Universidad Anáhuac, México Norte.

Email: [email protected]

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS