Más Información

PT cuestiona necesidad de una reforma electoral; "la derecha mexicana perdió aquí en México con sus propias reglas", señala

Liberan a exrector de la Universidad Autónoma de Campeche detenido por presunta posesión de drogas; continuará su proceso

Monreal, Adán Augusto y Pablo Gómez arriban a cónclave electoral con Sheinbaum; revisan propuesta de reforma

Anticorrupción revela que ya hay investigaciones por descarrilamiento; revisará que no haya omisiones

Senadora de Morena presenta punto de acuerdo para proteger datos de usuarios de líneas telefónicas; advierte vulneraciones de seguridad
Seguramente ya vieron el video de Morras. Si no, aquí está:
https://www.youtube.com/embed/qIk5fWw0Xps
¡Ya llegó al millón de views! Y contando.
Este experimento ha sido ampliamente discutido, comentado, elogiado, viboreado. Por un lado están las reacciones de siempre: las de machines que no salen del “PINCHES VIEJAS FEMINAZIS ESTAN BIEN FEAS QUE AGRADEZCAN QUE LES CHIFLARON” o las de mujeres a quienes les pareció “muy grosera” la forma en que le respondieron a los acosadores (¡¡¡!!!). Esas ni hay que leerlas. Por otro, vi críticas que sí me pusieron a pensar, y he estado rumiando sobre el tema toda la semana.
Está la queja de que toda la parte técnica es un desmadre, que está chafa la edición, que el audio quedó confuso, que la imagen está borrosa. Pues sí, ni que estuvieran haciendo El Señor de los Anillos. Creo que es muy valioso aventarse a la calle a grabar con lo que haya, sin idea de cómo usar ya dejen ustedes el Final Cut... ¡el iMovie!, sin micrófonos carísimos de París, sin haber tomado un curso de realización en el CUEC. A muches, sobre todo a quienes ya tenemos más de 30 y nos da miedo aprender, este tipo de “Es que no sé cómo” nos impide ejecutar un chingo de ideas (eso y la desorganización, la cruda, Netflix, tener un gatito echado encima, la declaración anual, la contingencia, la noche, la playa, la lluvia, será que no me amas). Entonces ahí qué chido que agarraron la GoPro y zas, como salga, vamos a hacer este desmadre antes de que nos gane la desidia.
También he escuchado que ya chole, que no aportan nada nuevo, que ya sabemos que hay acoso en las calles, que qué reiterativo el discurso. Pero así como en quinto semestre de la carrera de kOmUniKciÓN nos seguían dando clases de cómo distinguir entre la “c” y la “q” (lo juro sobre mi credencial de ex alumna de la UNAM), la única forma de que mucha banda entienda algo es machacándoselo hasta las últimas consecuencias. Por eso no creo que sobre un video así. Especialmente con TANTOS hombres (#NotAllHombres) que aseguran que el acoso callejero no existe porque nunca lo han visto. Por más que les explicas que es algo que ocurre cuando no hay testigos, o en voz bajita, o disimuladamente, y que las mujeres callan porque así les enseñaron que era mejor, ellos siguen necios con que “Nooooo, noooooo, nooooo”. Tons igual ayuda tener más evidencia en video.
He escuchado que el video de Morras es clasista-racista, porque sólo se enfrentan a hombres morenos, y donde peor les va es en la parte oriente del Centro Histórico. Ésta sí me pone a pensar, porque en efecto, te acosan en Polanco y en la Condesa, aunque no con la misma intensidad ni frecuencia. Pero creo que no sólo por un pedo de clase, sino de densidad poblacional: si te vas a Bosques de Las Lomas, no te van a acosar no porque sean “muy educados” (jaja) o porque les parezcas fea, sino porque NO HAY NADIE EN LA CALLE, pinche barrio culero. Imagínense la hueva de video. Y sí, las clases medias y alta tienen otros usos y costumbres: quizá no te griten en la calle, pero sí te escriban insultos en Facebook o te intenten violar en una fiesta. (O te amenacen de muerte, porque ya las amenzaron de muerte.) Es el mismo machismo expresado de diferente modo. Acá se trataba de retratar el más cotidiano, sin hacer un señalamiento de clase, sino de género. Como sea, es un buen tema para discutir.
El punto que más me tiene la cabeza dando vueltas es el de por qué se arreglaron, cuando podían haber salido en pants e igual las hubieran acosado. En mi mente resuena “Sí pero no pero sí pero no” en un loop eterno. Sí, para qué arreglarte y mandar ese mensaje de que vas a seguir las reglas del heteromalditopatriarcapitalismo, cuando la verdadera gran transgresión es salir en pijama, con el pelo pachiche y sin maquillaje. Pero no, porque cada quien es libre de tomar las decisiones sobre cómo va a verse sin que esto deba afectar la forma en que te traten. Pero sí porque para qué te uniformas con las demás. Pero no porque el negro no cuenta como uniforme. Pero sí porque no te pones tacones para ir al Centro. Pero no porque por qué chingados no. Etcétera.
He escuchado/leído mil variaciones de la idea “Sí está bien que denuncien estas situaciones, PERO ASÍ NO”. ¿Cómo? Pinche sistema llena de contradicciones: por un lado, te dicen que lo más importante del universo es que estés hermosa. que te arregles, que te cuides. Ah, bueno, cámara, voy a ir a ser guapa al Centro Histórico. ¡¡¡¡¡NO ESPÉRATE!!!!! O sea, ahí no. Igual a Polanquirri o de perdis a Perisur, pero obvio no a la Alameda, wey qué te pasa.
Acá me atrevo a lanzar una hipótesis: nos resulta incomodísimo ver a una mujer siendo, sintiéndose y sabiéndose superguapa sin que dé una justificación. Porque pues sí ponte chula para una boda, una fiesta, salir de noche, a una entrevista de trabajo, en tu cumpleaños... ¿pero para el día? ¿Para ir al Centro? No es “normal”, algo querrás, alguna intención turbia debes tener.
De entrada, sentirse guapa ya es pura rebeldía: lo “correcto” es vivir eternamente atormentada por tu peso, cutis, pelo, chichis, forma de ojos, color de piel. Si alguien te dice que qué guapa, responde que gracias pero que no es cierto. “Acéptate como eres”, te dicen las revistas, para después mostrarte foto tras foto de modelos photoshopeadas, ilustrando artículos sobre cómo estás haciendo TODO MAL en tu rutina de belleza. (Qué feo que la “rutina de belleza” sea ALGO). Si eres morena, aclárate. Si eres muy pálida, broncéate. Si eres gorda, adelgaza. Si eres flaca, también adelgaza, pinche foca, y di públicamente que eres un cerdo por el sándwich que te acabas de comer mientras te agarras el pellejito de la panza. Si eres china, aláciate. Si eres lacia, haz algo para que tu pelo tenga volumen. Etcétera. Entonces decir: “Saben qué, BALE BERGA, me voy a ir en falda y tacones al mercado porque encanta cómo me veo” es la cosa más anarcoterrorista e incendiaria. Incluso para les progres.
Y bueeeeno, para los acosadores/comentaristas-de-internet/trolls-amenazadores-de-muerte ya te saliste del guacal triplemente: estás en la calle, en “su” territorio, y estás desafiándolos con tu guapura “fuera de lugar”. Que todavía les sostengas la mirada y, “sabiendo cómo iban a reaccionar”, los cuestiones, ¡BUM!
Total. Sigo sin saber bien qué pensar de algunos puntos. Pero me encanta que exista el video, porque sospecho que es el inicio de un gran proyecto. También porque este tipo de cosas crean reacción en cadena: más mujeres verán que sí está chido encarar al acosador, más chaves querrán agarrar la cámara del celular y hacer videos aunque no sepan editar, más gente discutirá temas de los que jamás había hablado. No, las Morras no encontraron la solución definitiva a nada (¡¿por qué siempre quieren que las feministas encontremos y presentemos la solución definitiva y perfecta a TODO con cada cosa que hacemos?!), pero nos tienen aquí hablando de ellas, así que felicidades. *emoji de gatito*
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









