Ganaron la lotería y lo perdieron todo: 8 historias de despilfarro

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Fortunas tiradas a la basura por avaricia, no saber invertir el dinero y hasta por endeudarse con créditos: las lecciones que hay que aprender
OTRAS
12/10/2015
01:40
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Cero Varo
Periodista egresado de la UNAM, con estudios en Economía. Coleccionista de billetes y narrador de sus historias, entre otras curiosidades financieras
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Hace unos días nos enteramos del caso de Fausto Alzati, político que de ostentar estudios en Harvard y puestos de alta responsabilidad en la SEP, ahora está en la ruina, sin casa y pidiendo empleo de lo que sea.

¿Qué debe suceder para que alguien con dinero de repente lo pierda todo? No sabemos a ciencia cierta qué sucedió con Alzati, pero han existido cientos de historias similares producto del despilfarro y una mala disciplina financiera.

Tal vez las anécdotas más escandalosas sean las de aquéllas personas que se volvieron millonarias de la noche a la mañana, específicamente, por un golpe de suerte tras la compra de un simple billete de lotería.

Ya sea por avaricia, la apatía de elaborar un presupuesto, de la preferencia por gastar sin preocuparse en invertir en algo, o hasta por deudas acumuladas con los años, esas fortunas se les esfuman tan rápido como les llegaron.

No importa cuántos ceros tenga esa cifra del premio mayor: el dinero no es eterno y debe trabajarse para que crezca. De lo contrario, el desastre será inminente, tal como lo demuestran los casos reales aquí rescatados de distintos medios del planeta como el Daily Mail, People, The New York Times, entre otros...

Vivian Nicholson

Su temible lema era "gastar y nada más que gastar". Sin duda, uno de los casos más emblemáticos de la cultura del consumo tan en boga en los años sesenta.

Según recuerda el Daily Mail fue en 1961 cuando la entonces joven rubia jugó las quinielas de la Gran Bretaña para ganar la nada despreciable cifra de 152 mil 300 libras. Entre perfumes y vestidos de diseñador, se sobregiró con el banco y terminó desempleada.

Hoy en día, muchas décadas después y ya con 70 años de edad, sobrevive apenas con una pensión semanal de 87 libras, e intenta al menos encontrar un poco de paz tras convertirse en testigo de Jehová.

Suzanne Mullins

Las deudas se comieron los 4.2 millones de dólares que había ganado en Virginia en 1993, según la noticia redactada por la agencia AP.

De buena fe, decidió compartir el premio con su hija y su esposo, aunque debido a la enfermedad de su yerno (quien no tenía contratado un seguro) empezó a acumular costosas facturas médicas que le orillaron a solicitar un crédito en 1998.

Pidió prestados 197 mil dólares, aunque ofreciendo su fortuna como garantía, por lo que poco a poco dejó de pagar puntualmente y terminó demandada. Para 2004, debía ya 155 mil dólares que todavía no puede solventar, ya que no cuenta con activo alguno.

Andrew Jackson Whittaker Jr.

En 2002 fue noticia: había ganado 314.9 millones de dólares, el premio más grande obtenido por una sola persona en la historia de los Estados Unidos.

Como informó entonces la BBC, el contratista originario de West Virginia mencionó que tras “pegarle” al llamado Powerball ampliaría su empresa, obsequiaría parte de su riqueza a sus familiares y donaría a la Iglesia de Dios.

Por desgracia, una serie de desventuras fueron restando poco a poco a su fortuna: primero lo drogaron en un club nocturno para robarle 545 mil dólares; luego le quitaron otros 745 mil "escondidos" en su automóvil.

La policía estatal lo detuvo por manejar ebrio su camioneta Cadillac y fue demandado por el casino Ceasar's Atlantic City por rebotar 1.5 millones en cheques. Los dólares desaparecieron al cabo de cuatro años, según actualizó la revista People.

Michael Carroll

Pasó de recoletor de basura en 2002 a desempleado. Lo increíble es que en ese intermedio de ocho años despilfarró un premio de 9.7 millones de libras en fiestas desenfrenadas, prostitutas, droga y automóviles de colección.

Ya resignado, obeso y hasta divorciado, pero de buen humor, solamente esperaba recuperar su antiguo trabajo y volver a ver sus amigos para contar sus aventuras, según lo relató el Daily Mail en su nota informativa del 2010.

Callie Rogers

Con apenas 16 años de edad se ganó 1.9 millones de libras esterlinas, cantidad que compartió con sus padres y abuela, entre vacaciones, lujos y cuatro casas enormes.

Según narra 20 Minutos, la adolescente también se operó el busto y al poco tiempo contrajo nupcias con Nicky Lawson, un ex recluso con quien procreó dos hijos.

Pero la inexperiencia le cobró factura y no soportó la presión de administrar semejantes recursos: intentó suicidarse un par de veces y finalmente se reportó en bancarrota.

Ahora vive sola con su madre y sus pequeños, ganándose la vida como empleada doméstica.

Américo Lopes

Un trabajador de una empresa de construcción en Nueva Jersey acostumbraba comprar cachitos de lotería junto a sus compañeros.

Para su sorpresa, en 2010 ganaron 38.5 millones de dólares, no obstante, decidió ocultarles la noticia a los otros cinco que también habían comprado el billete. Renunció entonces alegando una cirugía en el pie, hasta que la verdad salió a la luz.

Sus amigos lo demandaron y un jurado ordenó dividir el premio entre los seis ganadores, sin embargo, nunca se pudieron poner de acuerdo en la repartición y en lo que cada uno pagaría de impuestos, según la noticia del New York Times.

Lara y Robert Griffith

Un matrimonio que le “pegó al gordo” al embolsarse nada más que 2.76 millones de dólares en 2006. Se compraron un Porsche y una mansión de fantasía; él persiguió su sueño como estrella de rock y ella se obsesionó con su colección de bolsos de marca.

Pero poco les duró el gusto: primero con la crisis financiera de 2008, un extraño incendio que destruyó su casa y hasta la infidelidad de Robert que derivó en divorcio y un gasto excesivo en abogados tras sostener un largo pleito legal.

El dinero como la felicidad se les escapó en menos de seis años. El testimonio de ambos puede leerse en las páginas del Daily Mail.

Evelyn Adams

Tuvo la célebre calamidad de prácticamente tirar toda su fortuna en las apuestas y el juego confiando en su suerte, esto luego de ganar dos veces la lotería de Nueva Jersey -primero en 1985 y luego en 1986- algo sin duda inaudito.

Las grandes sumas “regaladas” a los casinos de Atlantic City la tienen postrada ahora en un remolque, viviendo apenas con lo necesario. Un ejemplo típico de ludopatía.

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