
Me gustó la novela La isla de la mujer dormida, de Arturo Pérez-Reverte, donde deja claro que es hombre de tierra, mar y sus alrededores. Lectura para disfrutar, lo mismo El caballo dorado, de Sergio Ramírez

Me gustó la novela La isla de la mujer dormida, de Arturo Pérez-Reverte, donde deja claro que es hombre de tierra, mar y sus alrededores. Lectura para disfrutar, lo mismo El caballo dorado, de Sergio Ramírez

Fue una fiesta grande. Leímos textos, conversamos en centros educativos y firmamos libros en las presentaciones y en una librería. Había fila para llegar a los autores y autoras

¿Sabían que Mónica Lavín tenía un terreno en la Luna? No les miento, leí las escrituras. Cada que nos topábamos exponía. Amiga, para qué quieres ese solar...

Hay novelas tan bien escritas que es posible hacer una pausa y apartar nuestra fragilidad. Tal es la gran virtud de La isla de la mujer dormida, novela de Arturo Pérez-Reverte

Martín Solares ha creado una curiosa estética donde trabaja los planos de la vida y la muerte, la luz y la oscuridad

Todos los personajes van quedando en el camino de la vida, menos la princesa María Aleksándrovna, que incluso sobrevive al caballo dorado, un hermoso corcel que llamaba la atención hasta de los escépticos.

María de Alva escribe capítulos largos donde nada deja al azar. Su narrativa es fresca y profunda, emocionante, de tal suerte que usted siempre querrá saber qué pasa.

Es inevitable. Sentirán cada atmósfera narrada como un desprendimiento absurdo de lo que llaman normalidad. Recordarán a dos grandes maestros de la literatura latinoamericana y eso está bien

Con suavidad sedosa, desliza profundos sentimientos que rebasan los versos para entrar directos en los corazones. Su poesía, se siente. Flota alrededor y llena los ojos y la capacidad de comprensión.

Ya lo dije pero lo voy a repetir, Velázquez escribe muy bien. Tiene el instinto y lo aplica en cada una de sus historias. Justamente, el arte literario consiste en eso, en contar bien