Autos eléctricos y viajes largos

Hicimos un recorrido de 6 mil kilómetros desde la CDMX hasta Kentucky, para desmentir el mito de que los autos eléctricos no sirven para viajar

Un auto eléctrico SÍ puede hacer viajes largos
Autopistas 12/10/2018 19:31 CARLOS CAVAZOS Actualizada 13:24
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Algunos de los prejuicios más arraigados contra los automóviles de propulsión totalmente eléctrica se basan en lo impráctico que resultarían para viajar grandes distancias. Los medios especializados han dado nombre al estado mental que deriva de esta apreciación: “range anxiety”, la cual se caracteriza por el miedo de que el vehículo se quede sin energía a medio camino, dejando a su ocupante a merced de los peligros del camino esperando a que una grúa lo rescate. Sin embargo, hemos comprobado con hechos que con un poco de prudencia, esto no sucederá.

Buscando esclarecer si dichos miedos son reales o infundados, Tesla facilitó a AUTOPISTAS un ejemplar de su emblemático Model S en su versión P100D para realizar esta travesía, recorriendo caminos desde la capital de la República Mexicana a la capital del estado norteamericano de Kentucky. El reto: Ir y volver en el lapso de una semana, con un único conductor al volante del Model S.

Los resultados, hallazgos y estrategias son materia interesante para asomarnos a lo que puede ser el futuro de la movilidad sobre ruedas. Futuro que en el caso de Tesla es ya presente. Tangible, operativo y real.

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Nuestra travesía inicia en las instalaciones de Tesla en Polanco, con unidad a carga completa, al caer la noche. Salimos rumbo a Querétaro, con el objetivo de pernoctar en San Luis Potosí. Entender que un Tesla opera en otro orden de criterios es decir poco. Funciones del vehículo como apertura de las cajuelas, frontal y posterior, se operan tocando directamente los controles, como alternativa también con la llave, o bien desde el celular con un app, ésta abre las puertas, enfría la cabina y reporta el nivel de carga, además de mover el vehículo para maniobrar desde fuera al estacionarse en lugares estrechos. 

En el tablero, la gigantesca pantalla central de control hace innecesaria la presencia de la gran mayoría de los botones que usualmente constituyen el paisaje interior en otros vehículos. En el tablero del Model S únicamente hallamos los botones de las luces intermitentes y de apertura de guantera.

Conducir la unidad requiere una capacitación relámpago para comprender cómo opera, qué modalidades posee y cómo controlar las funciones complementarias que habitan el Model S. La unidad de prueba tiene un precio, con las opciones de equipamiento instaladas, de 144 mil dólares, al tipo de cambio actual son más de 2 .7 millones de pesos. Por ese precio su conductor puede conectar la unidad a cualquier punto de la red de cargadores del fabricante sin necesidad de hacer pagos adicionales, por ahora.

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Ahora bien, el tema escabroso para la propulsión eléctrica: el alcance. La navegación es asunto serio en esta motorización, pues el número de puntos de carga está en una etapa inicial, pero basta con un poco de concentración y criterio para lograr un recorrido cómodo y práctico.

La estrategia más práctica para un recorrido largo es brincar de Supercharger a Supercharger, con cargas parciales cuya duración está determinada por las computadoras del vehículo, pues no se requiere rellenar a tope la batería en cada recarga. Poco más o menos, un tramo carretero de 11 horas de conducción requiere una carga a media mañana de 30 minutos, otra carga por la tarde de 45 minutos y una parada más de unos 20 adicionales, para llegar al hotel.

Pero ojo: un error de principiante para quien planea un recorrido largo como el de esta prueba es reservar los hoteles sin considerar la disponibilidad de cargador nocturno. Y es que hay varias formas de energizar las baterías del vehículo: la opción estelar es la estación de Supercharger, también pueden usarse cargadores de estancia larga que usualmente se pueden ver en centros comerciales y hoteles, e inclusive el Tesla puede tomar energía por medio de una extensión conectada a una toma doméstica.

Una carga completa desde 1% en un Supercharger toma poco menos de 50 minutos, mientras que hacer esto en los cargadores de estancia larga requiere varias horas. Conectarse a una toma doméstica 110 voltios no resulta práctico para un viaje, pues toma demasiadas horas para un viajero con prisa. La computadora a bordo puede ayudarnos a ubicar cargadores alternativos, pero lo más práctico es planificar la ruta para brincar de supercargador a supercargador durante la travesía.

Ante el estado actual de la red, puede resultar frustrante no quedarnos en el hotel que nos plazca (caprichosos como somos algunos humanos) y el sistema de navegación a bordo actualmente no admite rutas a discreción con puntos intermedios determinados por el conductor, sino que la diseña de un destino al siguiente.

El truco, si deseamos quedarnos sin problemas en un hotel que aún no ofrece recarga, es simplemente pedirle al auto que diseñe la ruta hasta el próximo punto con Supercharger, para luego simplemente llegar al hotel de nuestra preferencia en la ruta. Así llegaremos con reserva suficiente para que a la mañana siguiente alcancemos la próxima estación, y desayunar mientras se carga la batería para llegar a la próxima, en alrededor de 20 a 25 minutos. 

Con este truco en mente, salí del hotel elegido en la ciudad de San Luis Potosí, teniendo baterías con muy baja energía, para almorzar en otra ubicación que sí contaba con cargadores, de los que la batería obtuvo suficiente poder durante el almuerzo para llegar al Supercharger de Matehuala.

En nuestra próxima entrega te contamos como nos fue en el recorrido de Matehuala a Arkansas, Estados Unidos. 
 

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