Stirling Moss y su legado en la Fórmula 1

Pese a su falta de títulos en la F1, el británico se aseguró un lugar en la historia, entre otras cosas, por su honestidad en el GP de Portugal 1958

Stirling Moss
Sir Stirling Moss, el mejor piloto sin corona en la historia de la F1. | Fotos: EFE, AP y www.formula1.com
Autopistas 14/04/2020 13:13 Daniela Payán Escobar Actualizada 14:33

16 victorias, 24 podios y 16 poles en la Fórmula 1 son algunas de las estadísticas que catapultaron a sir Stirling Moss a la élite del automovilismo. El británico fue ejemplo de versatilidad (también incursionó con éxito en seriales de resistencia) y se mantiene como el único piloto en registrar al menos un triunfo con cinco escuderías diferentes.

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El 'pero' que marcó su trayectoria fue la falta de un campeonato mundial: cuatro veces se quedó 'con la miel en los labios', un récord nada honroso que persiste desde los cincuenta. Sin embargo, uno de esos cuatro subcampeonatos, el de 1958, no fue producto de algún desperfecto mecánico o de la superioridad de sus adversarios, sino de un gesto de deportividad y amistad digno de enmarcarse.

El 24 de agosto de 1958, en el Circuito de Boavista de Portugal, se disputó la antepenúltima cita de la temporada. Por primera vez en la entonces joven existencia del 'Gran Circo', el cetro quedaría en manos de un británico, solo faltaba definir si en las de Moss (del equipo Vanwall) o en las de Mike Hawthorn (de Ferrari); el primero llegó a este GP con 24 puntos y el segundo, con 30.

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50 vueltas después, Stirling Moss se llevó la bandera a cuadros, mientras que su compatriota cruzó segundo; no obstante, los comisarios acordaron descalificar a Mike debido a la maniobra 'peligrosa' ejecutada para arrancar nuevamente su monoplaza, que había sufrido una avería y tuvo que empujar sin ayuda.

Esa decisión impulsaba al de Vanwall a la tan ansiada corona de F1, pero Moss sabía que lo hecho por Hawthorn jamás representó un riesgo para el resto de los pilotos, aún de luto por la trágica muerte de Peter Collins en el Nürburgring de Alemania, apenas 21 días atrás.

El llamado 'Mr. Motor Racing' convenció a los comisarios de retomar la clasificación inicial y, por ende, de regresar las unidades cosechadas a su rival. Al final, su actitud tan honesta le 'costó' perder el título por apenas un punto, la diferencia más corta que tuvo respecto al primer lugar (las otras tres fue derrotado por el argentino Juan Manuel Fangio).

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Antes que nada, fue un héroe nacional

En julio de 1955, Moss (volante de Mercedes en aquella época) inauguró su lista de hazañas en Fórmula 1, al convertirse en el primer local en adjudicarse el Gran Premio de Gran Bretaña, celebrado en el Circuito de Aintree. Asimismo, significó su primer triunfo en la categoría.

Aquella carrera también tuvo a la deportividad como invitada de honor aunque, esa vez, Stirling fue el 'beneficiado', pues 'el Chueco' Fangio, su laureado coequipero, declinó rebasarlo en los últimos metros para que se cubriera de gloria ante sus compatriotas.

 

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